No basta con formar a
los profesores
Por: Dra. Laura
Angélica Bárcenas Pozos
Desde el 2007 estoy trabajando
con temas de evaluación en el ámbito educativo, pues he estado involucrada en
procesos de evaluación de la docencia y después con la evaluación del
currículum, además en el último año, debido a que imparto la asignatura de
evaluación del aprendizaje, he estado leyendo a diversos autores que trabajan
el tema y he dialogado sobre esto con mis alumnos de maestría que además son
profesores y todo esto me ha llevado a diversas reflexiones sobre cómo estamos
haciendo la evaluación del aprendizaje en las aulas y que aquí trataré de
plasmar en pocas palabras.
Una de mis mayores preocupaciones
sobre el tema es que ahora y con la Reforma Educativa que se ha venido dando en
los últimos años, se tiene un currículum con un enfoque en competencias y por
otro lado se siguen realizando prácticas evaluativas que son más consistentes
con el enfoque tradicional de la educación, así que el instrumento más
utilizado para la evaluación del aprendizaje sigue siendo el examen. Utilizar
exámenes para valorar si los alumnos han alcanzado los objetivos o las
competencias planteadas al inicio de un proceso formativo no está mal, el error
está en utilizar sólo exámenes habiendo tantos recursos.
Además de acuerdo al nuevo
enfoque, tendríamos que revisar qué es una competencia y según lo que dice
Perrenaud, el teórico más reconocido sobre el tema a nivel mundial, es una
movilización de saberes para la resolución de tareas o problemáticas
específicas. Estos saberes son conocimientos, habilidades y actitudes que sólo
se pueden hacer evidentes a través de desempeños. Esto muestra que el examen
puede ser utilizado para valorar un tipo de saberes que implica una
competencia, pero no el resto.
Entonces los profesores
tendríamos que estar diversificando los instrumentos con los que evaluamos para
observar los desempeños de nuestros alumnos, utilizando proyectos, ensayos o
monografías, es decir, productos que ellos mismos construyan. Además tendríamos
que estar valorando no sólo los productos de aprendizaje a través de los cuales
los alumnos estén mostrando qué tan competentes son, sino tendríamos que ir
valorando el proceso, es decir estimar cómo se han ido haciendo competentes,
con herramientas tales como los portafolios o las listas de cotejo entre otras
cosas.
También, hay una preocupación
entre mis estudiantes de maestría, pues ellos están viviendo la esquizofrenia
del sistema educativo. Es decir, por un lado se tiene un programa con un enfoque
en competencias y se les exige que su planeación y práctica docente que esté
dada bajo este enfoque, pero cuando proponen estrategias evaluativas
consistentes con la tendencia de las competencias, son reprendido por sus
directivos y supervisores, teniendo que mostrar algo que no hacen, o se sienten
obligados a regresar a las viejas prácticas del examen.
Por otro lado, En el V Foro de
Acción, Modelos y Políticas Educativas que se llevó a cabo en el 2012 a la Dra.
Margarita Zorrilla hablando de los desafíos
de la evaluación educativa en México y señalaba que uno de los pendientes es
que los profesores se preparen para implementar en el aula las estrategias
evaluativas que han sido señaladas anteriormente. Sin embargo en el caso de los
profesores-alumnos de estas maestrías que se están formando y están queriendo
implementar los procesos de evaluación en el aula con un enfoque en
competencias, están entrando en el conflicto que el sistema les presenta,
porque varios directivos y supervisores no están siendo formados en estos
aspectos.
Así que creo que no sólo los
profesores tienen que formarse para modificar las prácticas evaluativas del
proceso de aprendizaje, sino también las autoridades de nivel medio, como son
los directores y supervisores, que son los que frenan a los profesores que
tienen la iniciativa de modificarlas. Fullan, investigador canadiense experto
en procesos de cambio educativo, señala que si los directivos no se preparan en
función del cambio, éste no llegará a buen puerto, pues serán los primeros en
frenar a los docentes. Esto porque se sabe que los profesores son quienes
ejecutan los cambios en el aula, así que los esfuerzos de formación se centran
en ellos, pero este investigador nos hace ver que no es suficiente con formar a
los profesores, sino la formación hay que extenderla a los actores educativos
que participan en el cambio. Esto también incluye a los directivos y administradores.
Me parece que éste es otro punto
pendiente de la agenda sobre evaluación del aprendizaje en nuestro país, formar
a los gestores del currículum en el enfoque por competencias y por lo tanto en
las tendencias evaluativas bajo este enfoque. Todos estamos preocupados por la
formación de los docentes, pero nadie pone atención en la formación de directivos
y supervisores. Lo que quiero decir es que todos los que trabajan en el sistema
educativo, incluso los administradores deberían estarse formando en el tema,
por supuesto de distintas miradas, pero todos los actores deberían entender de
qué se trata la nueva tendencia para que todos trabajarán en función de ésta.
En nuestra entidad federativa,
muchos profesores han acudido a las universidades buscando formarse, no se han
conformado con la formación que la SEP les ha proporcionado y esto está
favoreciendo el cambio de prácticas docentes, incluyendo las evaluativas, pero
constantemente se están enfrentando a las visiones fragmentadas de sus
autoridades cercanas.
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