miércoles, 16 de diciembre de 2015

No reprobar… ¿servirá de algo?

Por: Dra. Laura Angélica Bárcenas Pozos

Reprobar o no reprobar… es necesario analizar cuáles son las razones que la Secretaría de Educación Pública está estableciendo para lanzar la política de no reprobar a niños de primero a tercero de primaria. La justificación es que en el nuevo enfoque por competencias la evaluación del aprendizaje se realiza por desempeños y es posible que un alumno haya logrado desarrollar ciertas competencias o ciertos aspectos de éstas para desempeñarse adecuadamente y otras no.
Entonces el profesor en vez de establecer una calificación debe establecer una valoración, sobre qué cosas ha alcanzado el alumno en su proceso de aprendizaje y qué cosas le quedan por alcanzar, lo que se hace más consistente con el enfoque por competencias. Sin embargo esto lleva a considerar que el sistema debe abrir un expediente de cada alumno que pueda pasar de un profesor a otro o de una institución a otra, para dar seguimiento al proceso de aprendizaje de cada alumno.
También esta información debe servir para comunicarle al padre de familia sobre los avances de su hijo y hacerle recomendaciones que permitan que los pequeños no pierdan el ritmo en época vacacional. Es decir, se está hablando de la retroalimentación que es un elemento de la evaluación del aprendizaje que está prácticamente olvidado. Los profesores tenemos la práctica de evaluar-calificar y decirles a nuestros alumnos cuánto han alcanzado, pero no cómo lo hicieron, ni que vemos ahora que finaliza un proceso en ellos y que es distinto de cuando inicio el curso.
No acostumbramos a decirles qué creemos que deben seguir trabajando para ir siendo mejores en tal o cual aprendizaje, no tenemos el buen hábito de retroalimentar el proceso de aprendizaje. Tampoco valoramos nuestra propia práctica pedagógica a la luz de esta retroalimentación, no nos hacemos preguntas sobre la relación que guardan los resultados de la evaluación y lo que se está haciendo en el aula, pasamos de largo con la evaluación, dándole más peso a la calificación.
Cuando un profesor retroalimenta a sus alumnos, las calificaciones que les ha asignado cobran sentido: “Mira, tienes ocho porque eres hábil resolviendo operaciones, haces buenos cálculos mentales, pero cuando tienes que resolver problemas tienes dificultades para ubicar una forma de solucionarlos. Sigue practicando, dile a tu mamá que te deje calcular los descuentos, o cuánto cuestan 250 gramos cuando sabes el precio de un kilo, verás que un día ya no te cuestan trabajo”.
También las calificaciones tendrían más sentido para el profesor, podría tener más claridad de porqué dos alumnos han alcanzado 9, si los dos se van del curso en desigualdad de circunstancias. En el enfoque por competencias sabemos que las personas presentan sensibles diferencias en cuanto a lo que logran en un proceso de aprendizaje, sólo por el hecho de ser diferentes. Claro que nunca se debe perder de vista el objetivo de aprendizaje.
Volviendo al dilema de reprobar o no reprobar, queda claridad que bajo este enfoque no debe reprobarse,  sino evaluar y retroalimentar el proceso. La pregunta es si estamos preparados para esta osadía en nuestro sistema educativo, en donde muchas veces no conocemos a nuestros estudiantes por su rostro, mucho menos en lo que han avanzado en un proceso educativo, quién se hará cargo de diseñar y construir un expediente que de posibilidad de dar seguimiento a un pequeño, quién se hará responsable de la sensible información que ahí se guarda y qué se hará con aquellos estudiantes que quedaron muy por debajo del objetivo de aprendizaje establecido.
Esto sin contar las perversiones de nuestro sistema educativo, en donde es bien sabido que desde hace ya muchos años hay la consigna de no reprobar estudiantes en todo el nivel básico, para bajar los números de la reprobación e incluso de la deserción. Sin embargo los profesores refieren que eso no ha solucionado el problema pues se ha dejado avanzar a estudiantes que no tienen los mínimos necesarios para enfrentar el siguiente curso, creándoles inseguridad, desconfianza, que concluye en el abandono escolar.

Nuevamente, y como ya en muchas ocasiones ha sucedido, las autoridades educativas creen que si es un decreto, habrá modificaciones en el sistema educativo, sin embargo esto no es así, pues se deben analizar, planear, formar, considerar los medios que facilitarán el cambio, antes de decidir llevar a cabo su implementación. En este caso se acatará la norma de la no reprobación, porque está ligada a un asunto administrativo, pero esta implementación se llevará a cabo sin considerar los aspectos centrales de la formación de cada alumno que esté presentando rezago educativo.

martes, 8 de diciembre de 2015

No basta con formar a los profesores

Por: Dra. Laura Angélica Bárcenas Pozos

Desde el 2007 estoy trabajando con temas de evaluación en el ámbito educativo, pues he estado involucrada en procesos de evaluación de la docencia y después con la evaluación del currículum, además en el último año, debido a que imparto la asignatura de evaluación del aprendizaje, he estado leyendo a diversos autores que trabajan el tema y he dialogado sobre esto con mis alumnos de maestría que además son profesores y todo esto me ha llevado a diversas reflexiones sobre cómo estamos haciendo la evaluación del aprendizaje en las aulas y que aquí trataré de plasmar en pocas palabras.
Una de mis mayores preocupaciones sobre el tema es que ahora y con la Reforma Educativa que se ha venido dando en los últimos años, se tiene un currículum con un enfoque en competencias y por otro lado se siguen realizando prácticas evaluativas que son más consistentes con el enfoque tradicional de la educación, así que el instrumento más utilizado para la evaluación del aprendizaje sigue siendo el examen. Utilizar exámenes para valorar si los alumnos han alcanzado los objetivos o las competencias planteadas al inicio de un proceso formativo no está mal, el error está en utilizar sólo exámenes habiendo tantos recursos.
Además de acuerdo al nuevo enfoque, tendríamos que revisar qué es una competencia y según lo que dice Perrenaud, el teórico más reconocido sobre el tema a nivel mundial, es una movilización de saberes para la resolución de tareas o problemáticas específicas. Estos saberes son conocimientos, habilidades y actitudes que sólo se pueden hacer evidentes a través de desempeños. Esto muestra que el examen puede ser utilizado para valorar un tipo de saberes que implica una competencia, pero no el resto.
Entonces los profesores tendríamos que estar diversificando los instrumentos con los que evaluamos para observar los desempeños de nuestros alumnos, utilizando proyectos, ensayos o monografías, es decir, productos que ellos mismos construyan. Además tendríamos que estar valorando no sólo los productos de aprendizaje a través de los cuales los alumnos estén mostrando qué tan competentes son, sino tendríamos que ir valorando el proceso, es decir estimar cómo se han ido haciendo competentes, con herramientas tales como los portafolios o las listas de cotejo entre otras cosas.
También, hay una preocupación entre mis estudiantes de maestría, pues ellos están viviendo la esquizofrenia del sistema educativo. Es decir, por un lado se tiene un programa con un enfoque en competencias y se les exige que su planeación y práctica docente que esté dada bajo este enfoque, pero cuando proponen estrategias evaluativas consistentes con la tendencia de las competencias, son reprendido por sus directivos y supervisores, teniendo que mostrar algo que no hacen, o se sienten obligados a regresar a las viejas prácticas del examen.
Por otro lado, En el V Foro de Acción, Modelos y Políticas Educativas que se llevó a cabo en el 2012 a la Dra. Margarita Zorrilla  hablando de los desafíos de la evaluación educativa en México y señalaba que uno de los pendientes es que los profesores se preparen para implementar en el aula las estrategias evaluativas que han sido señaladas anteriormente. Sin embargo en el caso de los profesores-alumnos de estas maestrías que se están formando y están queriendo implementar los procesos de evaluación en el aula con un enfoque en competencias, están entrando en el conflicto que el sistema les presenta, porque varios directivos y supervisores no están siendo formados en estos aspectos.
Así que creo que no sólo los profesores tienen que formarse para modificar las prácticas evaluativas del proceso de aprendizaje, sino también las autoridades de nivel medio, como son los directores y supervisores, que son los que frenan a los profesores que tienen la iniciativa de modificarlas. Fullan, investigador canadiense experto en procesos de cambio educativo, señala que si los directivos no se preparan en función del cambio, éste no llegará a buen puerto, pues serán los primeros en frenar a los docentes. Esto porque se sabe que los profesores son quienes ejecutan los cambios en el aula, así que los esfuerzos de formación se centran en ellos, pero este investigador nos hace ver que no es suficiente con formar a los profesores, sino la formación hay que extenderla a los actores educativos que participan en el cambio. Esto también incluye a los directivos y  administradores.
Me parece que éste es otro punto pendiente de la agenda sobre evaluación del aprendizaje en nuestro país, formar a los gestores del currículum en el enfoque por competencias y por lo tanto en las tendencias evaluativas bajo este enfoque. Todos estamos preocupados por la formación de los docentes, pero nadie pone atención en la formación de directivos y supervisores. Lo que quiero decir es que todos los que trabajan en el sistema educativo, incluso los administradores deberían estarse formando en el tema, por supuesto de distintas miradas, pero todos los actores deberían entender de qué se trata la nueva tendencia para que todos trabajarán en función de ésta.

En nuestra entidad federativa, muchos profesores han acudido a las universidades buscando formarse, no se han conformado con la formación que la SEP les ha proporcionado y esto está favoreciendo el cambio de prácticas docentes, incluyendo las evaluativas, pero constantemente se están enfrentando a las visiones fragmentadas de sus autoridades cercanas. 

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Más que saber de tecnologías, se requiere de un conocimiento pedagógico

Por: Dra. Laura Angélica Bárcenas Pozos

La tecnologías de información y comunicación llegaron a la escuela desde hace ya varias década, creo que varios de mi generación, recordarán aparatos en los salones de clase como los proyectores de cuerpos opacos, o los de acetatos, los carruseles de diapositivas, sólo por mencionar algunos de los medios que hace no muchos años eran ya utilizados por los docentes.
Sin embargo, hoy estas tecnologías han rebasado cualquier imaginación, hasta provocar la ruptura del espacio y tiempo aúlico como ahora lo conocemos. Es decir, hoy en día se han popularizado los procesos de aprendizaje en línea que tienen básicamente dos modalidades los e-leraning, que son procesos que se presentan absolutamente a través de los medios tecnológicos, por lo que los profesores y los alumnos prácticamente no se conocen físicamente, aunque sí a través de las plataformas educativas y los b-learning, que son procesos semi-presenciales, lo que significa que hay momentos en que los alumnos y los profesores se reúnen y viven alguna parte del proceso de aprendizaje de manera presencial y hay otros en los que la actividad se da a través de las plataformas educativas. Existe una tercera modalidad, cuando se utiliza alguna plataforma educativa como apoyo adicional del aprendizaje.
Pero, ¿qué son las plataformas educativas?, se conocen en el ámbito tecnológico como LMS (Learning Management System) que en español se traduce como sistema de gestión del aprendizaje. No son más que software que reúnen una serie de herramientas que se clasifican en dos grandes grupos, los recursos y las actividades. A través de los recursos los profesores, pueden hacer llegar información a sus alumnos, como textos electrónicos, presentaciones en power point, ligas a páginas, blogs, videos con datos relativos al curso, etc. Mientras que las actividades son medios a través de los cuales los miembros del grupo (alumnos y profesor) entran en interacción.
Entre las actividades se pueden encontrar, foros que permiten que los alumnos tengan interacción a partir de una lectura, una pregunta o la construcción de un comentario con el resto de sus compañeros, es decir se deja una idea plasmada, que el resto del grupo puede leer y responder a cada compañeros o aquellos que considere conveniente. También depende de las instrucciones que el profesor haya dado. Es por de más decir que esta actividad puede ser llevada a cabo de manera asincrónica, cuando esto se lleva a cabo el profesor debe ser muy claro en cómo quiere que se haga la tarea y cuánto tiempo hay para realizarla.
Lo mismo sucede con la wiki que es otro medio para la interactividad del aprendizaje, éstas funcionan igual que la Wikipedia, es decir alguien sube una definición de algún concepto y el resto del grupo puede irla editando tanto como lo considere conveniente hasta que todos estén satisfechos con el producto logrado.  El chat es otra de mis actividades favoritas, sin embargo a diferencia de las anteriores, ésta es sincrónica, es decir los alumnos deben ponerse de acuerdo con el profesor para que puedan encontrarse cada quién es su propio espacio, pero al mismo tiempo. Los chats, requieren orden y una gran claridad del profesor de a dónde quiere llegar con esta actividad.
También están los Web Quest que son actividades que  permiten a los alumnos desarrollar proyectos, de manera individual o en pequeños grupos y además pueden presentarlo al resto del grupo, lo que da muestras de lo logrado por los alumnos en un curso y que puede ser comentado y retroalimentado por el resto del grupo.
A partir de que conocí y empecé a utilizar las plataformas educativas, no he podido desprenderme de éstas porque observo lo que mis alumnos aprenden a través de las actividades que aquí se han mencionado y eso que yo no soy, ni por mucho, una experta en el uso de estas herramientas. Sin embargo he podido darme cuenta también de eso, que las LMS son eso, herramientas y no sustituyen de ninguna manera la labor del docente que debe ser la de constructor de ambientes de aprendizaje que favorezcan el desarrollo de dichos aprendizajes en los alumnos. He visto quejarse a muchos alumnos de lo mal que fueron atendidos en un proceso en línea o de lo poco que aprendieron, eso se debe a que el docente no hizo una buena gestión del aprendizaje y de la plataforma, eso tiene que ver con un asunto pedagógico y no tecnológico.
Así que como ya tengo que cerrar este escrito, les digo a los amables lectores, que el rol del docente en estos tiempos con estas tecnologías, obliga a ser cambiado. Ya no podemos esperar al profesor que enseña, sino al que establece los medios para que sus alumnos aprendan a través del correcto diseño instruccional que se requiere para lograr que los alumnos comprendan (todos lo mismo), lo que deben hacer para entrar en un primer contacto con la  información, interactuar con sus compañeros en un proceso colaborativos y descubrir qué sabían, qué están aprendiendo en el proceso y qué ha quedando pendiente por aprender. Así que profesores, no es tanto un asunto de saber usar la tecnología, sino de tener un conocimiento pedagógico.

Y esperemos la tercera generación… pues ya nos está tocando la puerta.

lunes, 30 de noviembre de 2015

Los autos que favorecen el éxito escolar

Por: Dra. Laura Angélica Bárcenas Pozos

Nunca había cobrado tanta consciencia de cuánto pueden ser benéficos los autos en la vida de un estudiante para que éste logre el éxito escolar. Es decir, si tiene una buena autoestima, buena autogestión, buena autoeficacia, buena autorregulación y buena autopercepción, entonces tendrá mayores probabilidades de terminar victoriosamente su vida escolar. Así que trataré de describir cada uno de estos y diferenciarlos entre sí, para que padres y profesores tratemos de promoverlos en la vida de nuestros niños y jóvenes para favorecer que con dichos recursos mejoren en la escuela e incluso en su vida.
Empecemos por la autoestima, es la capacidad de sentir aprecio por uno mismo, de quererse, de saber que uno vale la pena. También se dice que es el motor o fuerza innata que da impulso a nuestra existencia. Todos tenemos cierto nivel de autoestima, pero cuando éste es bajo, las personas tienden a atentar contra su vida, mientras que cuando es alto, se genera confianza en sí mismo y se puede creer que uno es capaz de hacer cualquier cosa. El nivel de autoestima tiende a bajar cuando los “otros cercanos” no muestran aprecio por uno, y tiende a ser alto cuando “esos cercanos”, dan muestra de querernos, aunque esto no es una regla.
La autogestión se refiere a utilizar los propios recursos de manera adecuada. Cuando  hablo de los propios recursos, estoy haciendo referencia a los recursos intelectuales, es decir a hacer análisis, o síntesis, o una reflexión, o formularse buenas preguntas, etc., cuando es necesario hacerlo. Esto incluye al tiempo que también es un recurso. Es decir, saber organizarnos y planear las actividades que tenemos que hacer para responder a ellas en tiempo y forma. Esto es algo muy simple que muchas personas no han aprendido, ni desarrollado porque nunca hubo alguien que les dijera cómo hacerlo. Por eso padres y profesores debemos enseñar a los niños y adolescentes a utilizar sus habilidades intelectuales, pero también a llevar una agenda en la que empiece a organizar sus tareas escolares, en cuanto a tiempos de entrega, pero también tiempos en que deben realizar dicha tarea.
Por otro lado, la autoeficacia, se refiere a la creencia que tienen las personas sobre sí mismos acerca de que son o no capaces de cumplir con una tarea de manera satisfactoria y esto no tiene nada que ver con que sí lo son o no efectivamente sino sólo con su creencia, pero esta creencia puede ser determinante en el desarrollo y logro de la tarea. La autoeficacia se genera a partir de  dos aspectos emocionales, uno es qué tanta motivación intrínseca (que se genera en la persona misma) tiene la persona para desarrollar la tarea y la otra es la capacidad que se tiene para manejar del estrés que la propia tarea  genera en la persona.
Así que es importante que los adultos provoquemos retos en los niños y adolescente, es decir que no resolvamos todas sus situaciones, que vayan teniendo responsabilidades en casa y que hagan tareas para ellos y no que tengan que resolver sus padres, aunque no las hagan bien, pronto irán haciéndolas mejor.
La autorregulación, se refiere a la capacidad que tenemos las personas de saber cuándo, cómo y dónde comportarnos. En el ámbito escolar se dice que un alumno es autorregulado cuando manifiesta una actividad pertinente para lograr su propio aprendizaje. Es decir, la motivación intrínseca que ha mostrado en el proceso de aprendizaje es alta. Claro que si los niños y los jóvenes no encuentran significado en la escuela o les estamos enviando mensajes de que no continuarán hasta lograr la meta, o bien si ellos observan que no hay condiciones sociales para mantenerse en la escuela aprendiendo lo que ésta les ofrece, no encontrarán razones suficientes para querer aprender. Ahora que si el estudiante está autorregulado, él mismo autodirige, automonitorea y autoevalúa su aprendizaje. Los autores dicen que es una combinación de querer y poder hacer que es intrínseca a los estudiantes.
Todos estos autos juntos, generan lo que es la autopercepción que se refiere a la creencia amplia de una persona de lo que es capaz de hacer por ella misma, se vuelve a decir que a pesar de que efectivamente sea o no capaz de hacerlo. Los autores como Zimmerman y Bandura, afirman que alumnos con una alta autopercepción tendrá mayores posibilidades de éxito escolar que aquellos que la tienen baja. El reconocimiento de los logros académicos de los adultos y observar que los pares pueden realizar una tarea escolar, ayuda a que los niños y adolescentes eleven su autopercepción. Por eso se recomienda que en los momentos de retroalimentar a nuestros alumnos, los profesores les indiquemos qué han hecho bien y que tienen capacidades para mejorar en aquello que no han tenido suficiente éxito y los padres deben aplaudir sus logros y motivarlos a continuar esforzándose.
Me parece que es importante el papel que los adultos jugamos en el desarrollo de estos autos que seguramente ayudarán a nuestros alumnos a generar ideas para que mejoren como estudiantes.


miércoles, 25 de noviembre de 2015

Leer y escribir para aprender mejor

Por: Dra. Laura Angélica Bárcenas Pozos

Recientemente volví a ver la película Mentes Peligrosas que tuviera éxito al inicio de la década de los noventa, como parte de la reflexión que hice con alumnos de maestría en educación a propósito de una de las acciones que debemos seguir con nuestros alumnos de cualquier edad y cualquier nivel socioeconómico.
La película del director John N. Smith, plantea la necesidad de favorecer el desarrollo del pensamiento en jóvenes que siendo inteligentes, están creciendo en un medio hostil, como única posibilidad de alcanzar una vida digna. Los casos que la película plantea, como el de Emilio, Raúl, Colly, etc., muestran que aparentemente estos jóvenes no tienen más posibilidad que la de reproducir el medio en el que se están desarrollando y no hacer más que los que sus progenitores ya han hecho, para que al final terminen siendo delincuentes, asesinos o madres adolescentes y solteras.
Sin embargo el personaje de Michelle Pfeiffer, la profesora en esta película,  insiste constantemente en enseñar a pensar a sus estudiantes, a través de la lectura de poesía, la reflexión de ésta y de la escritura. Y hacia el final del film, ella les dice a sus alumnos que creía que enseñarlos a pensar era una forma de darles armas para enfrentar la vida.
Quiero aclarar que independientemente de que Mentes Peligrosas es una película y en éstas siempre las cosas pueden solucionarse para bien y que la realidad en un poco más compleja, trágica y hasta a veces macabra, no puedo dejar de decir que me parece que el director tiene mucha razón, y que cuando enseñamos a nuestros estudiantes a leer críticamente es decir, a reflexionar sobre lo que leen, a tomar postura frente a esto, analizar sus propias circunstancias en relación a lo que leen, habrán dado pasos  agigantados en el desarrollo de su pensamiento. Pues la lectura en una habilidad compleja que se apoya de muchas habilidades básicas y su desarrollo permite que el pensamiento evolucione.
Cuando una persona lee, activa muchas habilidades de pensamiento, se despierta su imaginación y por lo tanto su creatividad, incremente su vocabulario y su capacidad oral y escrita. Además, los psicólogos dicen que  un buen lector tiene una mejor comprensión del mundo e incluso de sí mismo,  favorece su desarrollo afectivo, moral y emocional, mejorando sus relaciones interpersonales.
Por su parte, la escritura es el complemento del lenguaje hablado y aparece en la historia de la humanidad cuando la mente y la memoria del hombre ya no eran suficientes para almacenar el conocimiento que se iba acumulando, entonces las culturas antiguas desarrollaron códigos que permitieran no sólo la comunicación, sino la preservación del conocimiento. Así que no sólo hubo un salto cuántico en el desarrollo de la cultura  con el surgimiento de la escritura, sino en la evolución psicológica de los seres humanos.
Según los neuropsicólogos, la escritura es un acto individual que se logra a través de una habilidad altamente compleja en donde muchas regiones del cerebro y de millones de neuronas entran en operación, incluyendo a las emociones.
La escritura y la lectura son dos habilidades complejas que están absolutamente relacionadas, pues no se puede ejecutar una sin la otra, sin embargo estás son independientes entre sí, así que se dice que son interdependientes y además de esto, atraviesan de manera transversal cualquier intencionalidad de aprender algo en el ámbito escolar.  Es decir, todo lo que se quiera aprender o que se pretenda enseñar estará vinculado a la lectoescritura y a la adquisición de un vocabulario.
Es necesario que al leer y al escribir los profesores consideremos la adquisición de un vocabulario que le ofrezca a nuestros alumnos la posibilidad de tener una mayor comprensión de lo que aprenden. Es importante mencionar, que de acuerdo a datos del Instituto Nacional de Evaluación para la Educación, muchos alumnos abandonan la escuela porque dejan de encontrarle sentido, tal vez porque los contenidos no están relacionados con sus contextos, o tal vez porque no comprenden lo que están aprendiendo, porque la lectura y la escritura no han sido suficientemente desarrollados y por lo tanto la adquisición de vocabulario no ha sido el que se requiere para lograr aprendizajes. Estas dos habilidades están relacionadas con el lenguaje y si no tenemos la comprensión de los conceptos base para lograr un aprendizaje, no será posible aprender.
Así que volviendo a la película de Mentes Peligrosas, me parece que lo planteado por el director de este film, no está tan alejado de la realidad, pues si en los contextos más desfavorecidos, por lo menos trabajamos con nuestros alumnos la lectoescritura, para que mejoren su capacidad de pensar y adquieran suficiente vocabulario para la comprensión de otros aprendizajes, tal vez estemos dando un gran paso hacia una educación de calidad.



domingo, 15 de noviembre de 2015

Retroalimentar y no sólo aprobar

Por: Dra. Laura Angélica Bárcenas Pozos

La calificación, la evaluación y la retroalimentación son tres actividades significativas que deben llevarse a cabo como parte del proceso de enseñar y aprender. Sin embargo,  si se revisan cada uno de los niveles educativos, se podrá observar que todos los profesores califican, algunos evalúan y muy pocos retroalimentan. Pero, ¿cuál es la diferencia de estas tres acciones?
Calificar es la más simple, se refiere a la asignación de un valor, utilizando una escala socialmente acordada para indicar que un alumno ha alcanzado los objetivos, los ha alcanzado medianamente, o bien no los ha alcanzado. Esta acción está, o es mejor decir que debiera estar, íntimamente ligada a la evaluación. Se puede decir que debe ser el resultado del proceso de la evaluación y por lo tanto es la simple acción de colocar la nota en los documentos correspondientes. Claro que a través de la calificación se certifica socialmente el avance de los estudiantes.
Evaluar es una cosa mucho más compleja, es más, es la más compleja de las tres acciones que en este escrito estamos revisando. Y se refiere a todo el proceso de seguir, observar, acompañar, aplicar instrumentos y herramientas que permitan recolectar datos sobre el desempeño de los alumnos, para obtener evidencias sobre si los alumnos han o están en proceso de alcanzar los objetivos. Es decir, en esta acción los profesores están comparando los desempeños de los alumnos con los objetivos planteados, a través de parámetros establecidos. En este caso el docente es el único que sabe cuáles son las diferencias entre desempeños y objetivos.
Retroalimentar se refiere a que el profesor comunique a cada uno de sus alumnos, pero también a un grupo, si es el caso, la diferencia encontrada en la evaluación entre objetivos y desempeños. Se trata de hacer consciente a los estudiantes, sobre lo que han avanzado y lo que queda por avanzar con respecto a los objetivos, pero no sólo eso, sino que deben ayudarles a establecer metas para seguir avanzando. Entonces, como el lector ya habrá deducido, esta acción también está ligada a la evaluación y también es resultado de la misma.
Entre más altos son los niveles educativos, el diálogo debe ser directamente con los alumnos y mientras más pequeños son estos, debe ser con los padres. Los expertos sobre este tema, aconsejan que ésta se de no sólo al término del proceso de aprendizaje, sino durante éste, pues de llevarse a cabo así, los alumnos más atrasados reorientarán sus metas, o al menos sabrán qué cosas deben mejorar para alcanzar los objetivos y éste es un buen medio para disminuir la reprobación, permitiendo que los estudiantes alcancen las metas de los cursos.
También se recomienda que al hacer la retroalimentación los profesores hagan observaciones sobre los productos, así como de las debilidades de estos, y no de los estudiantes, con la intención de no afectar su autoestima, pues si se hace referencia a la evidencia utilizada para la evaluación, el profesor le referirá al alumno qué debe trabajar para mejorar ésta, y no sobre qué le falta desarrollar al alumno. Junto a las observaciones que se hagan sobre el producto, se le debe decir al alumno, qué puede hacer para mejorar el producto y de paso señalar cuáles de sus habilidades o destrezas debe trabajar para cumplir con la tarea.
Los expertos en retroalimentación señalan que cuando un docente hace este quehacer, debe iniciarla señalando los aspectos en los que el alumno ya ha alcanzado la meta, para motivarlo a continuar superándose, por ejemplo, “al revisar tu ensayo pude percibir que tu estilo de redacción invita al lector a entusiasmarse por el tema y es muy coherente, sin embargo la argumentación que se muestra en el ensayo es un poco débil, yo creo que si lees a fulano y a zutano, podrás tener más elementos para hacer más sólida esa argumentación”.
Claro está que si el docente hace una sola revisión de este producto, será tarde para hacerle notar a los estudiantes sus deficiencias, sobre todo, si estos están aprendiendo a desarrollar ensayos, tendría que haber al menos una revisión previa, para asegurar que la mayoría alcanzara la meta. Hay algunos autores que señalan que esta retroalimentación debe hacerse cara a cara, de manera fraterna y amable, señalando que cuando se lleva a cabo de este modo, los resultados que se obtienen son muy significativos, sin embargo otros dicen que se puede completar con notas al margen para que el estudiante no olvide qué cosas le fueron señaladas.

Así que si en este país pretendemos ir eliminando la reprobación, los docentes tendríamos que practicar la retroalimentación para favorecer que más alumnos se hicieran conscientes de cuáles son los factores que deben trabajar y cómo para ir alcanzando las metas del proceso de aprendizaje y no sólo asentarles una nota aprobatoria permitiéndoles avanzar sin sentido por los diferentes niveles educativos. La retroalimentación, debería irse convirtiendo en una buena práctica docente. 

jueves, 12 de noviembre de 2015

El SNTE y la CNTE… que no te confundan

Por: Dra. Laura Angélica Bárcenas Pozos

Hace tiempo anduvo circulando un corte comercial en televisa, en el que se establecían las diferencias entre el SNTE y la CNTE, diciendo que el primero agrupa a los profesores que están en el aula y son responsables, por lo que están preocupados por la educación en México, mientras que la segunda agrupa a los profesores que hacen marchas, dejan a los niños sin clases y no les importa la educación,  haciendo una diferenciación muy simplista del complicado corporativismo de los docentes.
Así que analicemos las diferencias entre una organización y otra, para que dicha televisora no nos manipule. El SNTE es el Sindicato Nacional de  Trabajadores de la Educación y su historia dice que han tenido un par de líderes que se han confabulado con el poder y lejos de proteger los derechos laborales de los trabajadores de la educación (pues no agremia sólo a los docente), aprovechan la circunstancia de ser el sindicato más grande de América Latina para comprometer al gremio en decisiones políticas que nada tienen que ver con la educación.
Elba Esther Gordillo, por sus ansias de poder “comprometió” en más de una ocasión a los profesores mexicanos para que votaran por un candidato de acuerdo a sus intereses y para perpetuarse en el liderazgo de este corrupto sindicato, como si los docentes no tuvieran criterio propio y sus propias afiliaciones políticas.
La CNTE es la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación, que es una fracción disidente del SNTE, que da libertad de adhesión política a sus miembros, que quieren recuperar el SNTE, que tienen una postura crítica a las decisiones gremiales que se toman y que los afectan, pues para la cúpula en el poder es un sector de profesores que les representa una piedra en el zapato, pero que lamentablemente también se ha corrompido. Hacen marchas, paros y ruido para demandar y dar a conocer a la sociedad, esos contubernios que la lidereza realiza en su beneficio.
No dejo de pensar cuánto está pagando el SNTE a televisa para difundir este mensaje, o bien quién lo está financiando… ¿acaso fue la propia televisora? No dejo de preguntarme si sus agremiados están de acuerdo con el mensaje que se difunde, además de que hay que dejar bien claro a los lectores que ni el SNTE es el dechado de virtudes, ni la CNTE es el monstruo que muestra el comercial.

Al final de esta historia la Sra. Gordillo fue aprehendida por no haber estado del lado del presidente Peña Nieto, mientras este fue candidato a la presidencia; y el costo político fue alto. Y hoy ante la reforma educativa, la SNTE se ha rendido al gobierno y la CNTE ha seguido haciendo marchas, paros y protestas para decir que no quiere la evaluación. Por lo que muy poco han cambiado las cosas. 

lunes, 9 de noviembre de 2015

Cada quien haga lo que le corresponde para que la evaluación sea un éxito

Por: Dra. Laura Angélica Bárcenas Pozos

Recientemente se dieron a conocer los resultados de la evaluación PLANEA llevada a cabo el curso escolar pasado y resultó que Puebla alcanzó el primer lugar en matemáticas y el tercer lugar en lengua, sin embargo es pertinente establecer una reflexión acerca de qué hacer para que los resultados de dicha evaluación permitan continuar con la mejora y no recarguemos esta responsabilidad sólo en los profesores.
Por supuesto, los alumnos tienen la responsabilidad más importante en este proceso, pues son ellos quienes aprenden, así que es necesario que quieran aprender y que pongan en juego todos sus recursos, personales y así como materiales para que se apropien de conocimientos, desarrollen habilidades, trabajen con actitudes, etc. Por su parte los profesores, deberán trabajar con estrategias innovadoras, diversificadas y pertinentes para favorecer que sus alumnos aprendan, para esto los docentes, deberán planear el proceso de aprendizaje, evaluar y retroalimentar a sus alumnos, construir ambientes de aprendizaje propicios, continuar preparándose en la tarea docente y en lo que enseñan, además de mantener buena comunicación con sus alumnos, con los padres de estos, con sus compañeros y con sus directivos.
Los padres de familia también tienen un compromiso con la educación para que sea de calidad, es decir, deben apoyar a los alumnos para que cumplan con la actividad académica y deben darles los espacios, materiales y tiempos adecuados en casa para realizar sus tareas. Igualmente deben supervisarlos y deben garantizar que los estudiantes estén bien alimentados, duerman lo suficiente y se desarrollen en ambientes sanos para enfrentar la tarea académica.
La Secretaría de Educación Pública debe dar los medios necesarios y pertinentes a las instituciones educativas en cuanto a infraestructura para que la actividad académica se pueda llevar a cabo, más o menos, en igualdad de condiciones y también debe planear y llevar a cabo la actualización de los docentes. Sería recomendable que hiciera una simplificación administrativa. Los sindicatos magisteriales por su parte tienen la obligación de defender los derechos laborales de sus agremiados considerando la formación de estos en la asignación de sus funciones. Sería conveniente que se revisara el salario que reciben los docentes y los descuentos que se les aplican.

Si cada quien hace lo que le corresponde seguro los resultados de la evaluación permitirán que haya una mejora en la calidad de la educación. 

jueves, 5 de noviembre de 2015


Todo queda en su lugar con el tiempo

Por: Dra. Laura Angélica Bárcenas Pozos

Las semanas pasadas un matrimonio amigo desde mis años de preparatoria, acompañados de sus dos hijos. Ellos viven ahora en otra ciudad, pero vinieron a visitarnos pues sus familias siguen en nuestra ciudad natal. En nuestro primer encuentro al inicio de la semana, estuvimos platicando de nuestros muchos recuerdos como estudiantes de nuestra escuela secundaria.

Después de reírnos un buen rato detrás de cada anécdota de nosotros o de amigos cercanos que no estaban presentes, les fuimos narrando a nuestros hijos cómo era nuestra relación de amistad y las mil peripecias que enfrentábamos en nuestros años de adolescencia. Después de un rato, nuestra conversación se centró en cuando tuvimos una dificultad con la madrastra de Humberto, cuando él se enamoró de una muchacha que a la señora no le parecía la más adecuada para su hijastro.
En ese momento con casi dieciocho años de edad sentíamos que todos teníamos derecho de vivir el amor como considerábamos que era mejor y con la persona que considerábamos que era la mejor. Así que para que Humberto viviera su historia de amor, todos los amigos nos organizamos para sacarlos de su casa tanto a él como a la novia y para engañar a Doña Catalina y por su puesto al padre de mi amigo.
Unos meses después, Doña Catalina y Don Humberto, nos demostraron que la resistencia que habían tenido a la relación que Humberto sostenía, se debía, a que ellos no confiaban en la chica, pues ella parecía no ser suficientemente madura y mantenía relaciones con diferentes muchachos a pesar de ser ella muy joven. Una tarde, mi amigo descubrió que ella tenía otra relación y cuando él le reclamó ella dijo que estaba cansada de tantos conflictos con  la madrastra.
Mi amigo le rogó mucho a su novia para que ellos volvieran, estaba dispuesto a perdonarla, pero ella no quiso. Todos los que estábamos involucrados en mayor o menor grado, en este juego que considerábamos “injusto”, también nos sentíamos decepcionados, ¿dónde habían quedado los ideales de amor, por lo que habíamos luchado? Un día me armé de valor y fui a verla para pedirle que volviera con Humberto en nombre de este amor, la única respuesta que recibí, es que ella no estaba dispuesta a sufrir y que ahora estaba con alguien que la trataba bien.
Me fui triste y dándome cuenta que a las personas no nos gusta sufrir y que creemos que el amor en miel sobre hojuelas. Fue entonces que empecé a entender qué significaba esto de amar. Aunque ninguno de mis amigos tenía cara para ver a Doña Catalina, ni a Don Humberto, ellos como adultos más experimentados habían visto venir lo que nosotros no habíamos sido capaces.
Hace cuatro años, cuando se casó la hermana menor de Humberto y varios de nosotros fuimos invitados a la boda, tuvimos al fin nuestro encuentro con estos dos adultos ya ahora ancianos y nosotros con la edad de ellos cuando todos estos sucesos se dieron. Hablamos con cierta libertad de lo que había sucedido entonces, Doña Catalina nos dio sus razones, entre las que se encontraba que ella sentía la responsabilidad de educar a tres muchachos, todos varones, que la veían como una intrusa en su casa, pero ella sabía que la disciplina era de suma importancia para que estos jovencitos llegaran a ser felices.
También agregó que conocía a la ex novia de mi amigo porque era su vecina y su primer encuentro con ella había sido en una tarde de abril en el que la chica debía haber tenido catorce años, en brazos de un muchacho de casi veinte, que la dejó más tarde y ella entonces se refugió en los brazos del primo de aquél muchacho.
Escuchamos esos argumentos y nos quedaron claras sus razones, además Humberto aceptó que tanto su madrastra como su padre habían hablado con él, en varias ocasiones, para que decidiera lo que más le beneficiaba. Pensé entonces, y ahora también cuando recordamos este suceso, que el tiempo acomoda todas las cosas y que lo que vimos un día, como injusto, imposible, inaceptable, cobra un sentido distinto. El tiempo, la edad, la madurez, la experiencia o todo esto junto nos da elementos para valorar las situaciones en su justa dimensión. Sin embargo esto es algo que la vida te va dando y que no se puede transmitir de manera tan simple a los hijos, por eso la importancia de hablar, de reflexionar, de educar, de darles responsabilidades, de poner límites, de establecer una disciplina, de fomentar el respeto, de escucharlos, de acompañarlos… De responsabilizarnos como padres ante nuestro jóvenes hijos y mostrarles un sendero que les brinde posibilidades de hallar el amor y la felicidad.


martes, 3 de noviembre de 2015

¿Realmente se aprende en un proceso de aprendizaje en línea?

Por: Dra. Laura Angélica Bárcenas Pozos

Hoy en día se han puesto en boga los procesos de aprendizaje a través de plataformas educativas y estos son llamados “cursos online”. Incluso en el mundo han surgido ya varias instituciones de educación superior a distancia, sin embargo muchas personas se preguntan si realmente se aprende en estos procesos en donde la interacción con el profesores y otros alumnos es significativamente más baja que en los procesos presenciales.
Las plataformas educativas como Moodle o Blackboard han dando las herramientas virtuales para lograr estos procesos en línea, dichas plataformas tienes una serie de recursos y actividades que permiten que los alumnos desarrollen las acciones que se requieren para lograr el aprendizaje. Además los profesores pueden organizar los cursos de tal modo que puedan ser amigables y atractivos a los alumnos.
Entre los recursos se encuentra la posibilidad de subir archivos o establecer ligas para otros documentos, páginas de internet, videos, etc., en los llamados recursos abiertos de aprendizaje; es decir el profesor puede utilizar una gran diversidad de elementos para favorecer que los alumnos comprendan algún concepto o proceso. Además de que los alumnos pueden subir sus entregas y las plataformas siempre dan la posibilidad de establecer tiempos para que todo mantenga un orden. En cuanto a las actividades hay unas muy conductistas y lineales como los cuestionarios, las encuestas e incluso algunas versiones de exámenes. Sin embargo hay otras muy constructivistas como las wiki, los foros, los chats, los glosarios, entre otros.
Entre unas actividades y otras un profesor puede ir favoreciendo el aprendizaje y lograr que sus alumnos interactúen con él o ella o bien con sus compañeros o con ambos. Por supuesto y como su nombre lo dice el proceso es en línea, así que no hay un acercamiento físico entre alumnos, ni entre alumnos y profesores, sin embargo se va entrando en relación entre todos a través de las actividades. Esta es una de las razones por la que los detractores de los procesos de aprendizaje en línea sostienen que el aprendizaje no se logra.
Sin embargo, los que están a favor le ven muchas ventajas, por ejemplo, primero y muy importante, cada quién puede llevar su propio ritmo de aprendizaje; segundo, cada quien trabaja a la hora que puede o que más le conviene, es decir, los procesos son asincrónicos; tercero, hay la certeza de que cada quién hará lo que le corresponde, pues normalmente no hay una cercanía entre los alumnos para que unos y otros se copien. Cada quien trabaja desde la comodidad de su hogar y todos van aprendiendo.
Mi postura y después de varios semestres de impartir un curso en línea es que sí hay aprendizajes si el docente diseña el curso, interactúa con sus alumnos y sobre todo si retroalimenta a sus alumnos. Realmente me ha representado un reto en mi vida profesional, pues por casi treinta años he dado clases en un aula limitada por el espacio y el tiempo, lo que marca el ritmo de una institución. Con esta nueva tendencia, todo esto se ha roto, no hay espacio físico, no hay tiempos rígidos. El proceso de aprendizaje es sumamente flexible.
El curso virtual que he estado impartiendo me ha significado un esfuerzo permanente, primero para armarlo y dejarlo listo para que todos los involucrados usemos la plataforma. Sin embargo no es atractivo pues sólo he subido materiales y abierto ligas para las actividades, sin darle una organización más vistosa. No he podido romper el esquema del tiempo, así que cada semana hacemos actividades particulares y cada semana evalúo esas actividades, es decir todos vamos al mismo ritmo. He tenido que afinar la forma en que doy instrucciones pues me he ido dando cuenta que darlas por escrito es otra cosa.
Por otro lado me ha sido cómodo pues no tengo que trasladarme al aula y dejar de hacer lo que comúnmente debo hacer, sino que diariamente le doy un tiempo a revisar la plataforma para ver cómo mis alumnos están trabajando. Me detengo a escribirle a alguna persona que veo que no comprendió la actividad o que se ha tardado en su entrega. Cuando se ha cumplido el tiempo de alguna espera evalúo y califico, pero eso no siempre me toma el mismo tiempo. Me he sentido más libre, menos presionada.
Pero ahora veamos, ¿mis alumnos han aprendido? Tal vez me equivoque, sin embargo me parece que sí han aprendido, pues cada semestre los alumnos han desarrollado un proyecto final, en el que cada uno ha establecido el tema y las cualidades de éste, yo sólo he puesto las pautas. Las entregas parciales son interesantes y significativas, pues los  estudiantes muestran sus aprendizajes a través de estos proyectos ya que utilizan varias de las reflexiones que hemos tenido en los foros, o han modificado algún instrumento a utilizar por lo señalado en algún chat. Además yo no soy la única que explica o la única que “sabe”, todos hemos ido aportando cosas al conocimiento. Y lo único que se requiere para tener éxito en uno de estos cursos, es que pongas en juego todos tus recursos personales, es decir, tu responsabilidad, tu capacidad de comprensión lectora, así como tu lectura crítica, tu apertura al diálogo, tu capacidad para comunicar tus ideas por escrito y todo lo que se requiera para desarrollar las actividades del curso. Es decir se requiere ser autogestivo.

Entonces, ¿realmente se aprende en un proceso de aprendizaje en línea?, creo que eso depende del diseño que haga el docente, de lo que este actor se involucre con el curso y sus alumnos, pero también de qué tan autogestivo sean los estudiantes. 

jueves, 29 de octubre de 2015


Jugar y vivir los valores

Por: Dra. Laura Angélica Bárcenas Pozos

Hace un par de años tuve una experiencia desagradable, cuando salí de la Ibero Puebla para ir a mi casa, bajé el puente que está sobre la Atlixcayotl para tomar esta avenida rumbo a la ciudad. Esa bajada es un tanto peligrosa pues los automóviles que vienen de sur a norte circulan a una alta velocidad y los que se incorporan tienen que hacerlo con sumo cuidado e irse abriendo hacia la izquierda, pues además de la alta velocidad hay una buena cantidad de vehículo que quieren subir al puente rumbo al Hospital del Niño Poblano.
Después de esa maniobra un centenar de metros adelante, los carriles se reducían por una obra que el gobierno del estado estaba haciendo. Cuando estaba por llegar a esa altura, yo tomé mi precaución y me metí un carril más a mi izquierda, pero a mi derecha circulaba a alta velocidad un auto compacto y pensé, “bájale, ya viene la reducción”, pero el conductor no bajó la velocidad y ya circulaba adelante a mi derecha cuando se encontró de frente y con muy pocos metros para reducir la velocidad con la barra de contención que se puso de manera provisional para las maniobras de dicha obra.
El conductor se abrió como pudo, pero le dio con su salpicadera delantera a un bloque de la barra de contención y a una reja que salieron volando hacia la izquierda golpeando la camioneta tipo suburban que circulaba justo delante de mí. La conductora de este vehículo, una señora de más de cuarenta se detuvo porque su carro había sufrido daños, yo tuve que frenar violentamente porque, mi auto que es compacto y muy bajito se habría dañado de pasar encima del bloque y de la reja, al detenerme quedé justo a la altura del conductor del carro compacto, quién volteo a verme echándome una mirada de “vieja estúpida”, yo le eché otra de “te lo dije baboso”.
Mientras el conductor del auto compacto, que no rebasaba los treinta y yo nos echábamos miradas retadoras, la mujer de la camioneta se bajó para reclamarle su imprudencia y cobrarle por los daños hechos a su auto. Entonces ante mi mirada estupefacta y la de la otra mujer, el chofer del auto compacto se echó hábilmente de reversa, tomó rápidamente el carril que estaba a mi izquierda, mientras su compañero al que yo no había visto, sacó una mano haciéndonos una seña obscena a la mujer de la camioneta y a mi.
La mujer corrió a su camioneta se subió y se fue persiguiéndolos, mientras yo tardé en reaccionar y en incorporarme a la circulación por la cantidad de vehículos que venían sobre la Atlixcayotl. Me quedé pensando que los tipos del auto compacto ya no eran unos jovencitos como para eludir su responsabilidad de circular a una alta velocidad,  dañar la unidad de otra persona, tratar de huir al cometer una imprudencia automovilística y mucho menos para burlarse de la persona a la que dañaron al salirse con la suya. “¿De qué se trata?”, me pregunté mientras experimentaba un sentimiento de frustración, reflexionando sobre los pocos valores que tenemos como sociedad y que nos estamos acostumbrando a pasar unos encima de los otros.
Y dado que la semana anterior a este evento había esto en la IX Jornada de Red de Educación y Valores en la ciudad de Guadalajara y el tema central que se abordó es que tenemos que trabajar el asunto de los valores con estudiantes de todas las edades, pero principalmente en los niños. Se decía que si logramos reflexionar con los más pequeños los principios fundamentales de cuatro relaciones, la personal, la familiar, la social y la global; nos estaremos acercando a la construcción de un mundo más fundado en valores.
El Dr. Antonio Paoli, académico de la Universidad Autónoma Metropolitana, nos dio muestra de formas para trabajar los valores con los niños desde lo estético y lo lúdico; este académico apuesta que a partir de una experiencia estética, la reflexión de  dicha experiencia y el juego puede mostrarse un cambio de actitud. Entonces recomienda que los profesores trabajen los valores  partiendo de relatos, que dialoguen con los niños acerca del contenido de estos relatos, que los representen a través de la plática e incluso de obras de teatro, que canten y bailen sobre el mensaje de la canción y que vuelvan a dialogarlo entre profesores y niños.
El Dr. Paoli ha desarrollado un programa para trabajar su propuesta en escuela públicas en México en el que se incluye a las familias y ha empezado a implementarlo en el Estado de Chiapas,  pero invita a que visitemos la página y el Facebook que ha creado sobre esto para que cualquier profesor pueda practicarlo, pues ha desarrollado una serie de relatos y secuencias didácticas que pueden apoyar a los profesores en el trabajo de valores con los niños. Aunque el programa de este académico está pensado para el nivel de primaria, cree que los profesores de secundaria y de jardín de niños pueden adaptarlo. La dirección de su página es: jugaryvivirlosvalores.xoc.uam.mx   y en Facebook se pueden encontrar como “jugar y vivir los valores”.
Te invito a visitar tanto la página como el Facebook, sobre todo si eres profesor, pero también si eres padre o madre de familia. Considero que algo tenemos que hacer como adultos con los niños, antes de que se conviertan en patanes como los del accidente que narré al inicio. También espero que muchos patanes lean esto y visiten estas páginas para que empiecen hacer consciencia sobre sus acciones.



  

martes, 27 de octubre de 2015

Qué evaluamos cuando evaluamos el aprendizaje

Por: Dra. Laura Angélica Bárcenas Pozos

Recuerdo muy bien mis años de estudiante, cuando se acostumbraba asignar la calificación de un proceso de aprendizaje con un solo examen al término de proceso. Al concluir un semestre debíamos estudiar todo aquello que se había aprendido o practicado durante  ese periodo para resolver un examen que generalmente era de opción múltiple. Así que siempre tenía la probabilidad de acertar alguna de aquellas preguntas en las que no supiera la respuesta.
Entonces los alumnos aprendíamos muy bien la maña de estos exámenes y memorizábamos lo que más se podía uno o dos días antes y lo que no nos daba tiempo, no habíamos entendido o no nos había interesado estudiar lo dejábamos de lado con la esperanza de que no lo preguntaran y de no ser así, también esperábamos que tuviéramos buena puntería al momento de elegir la respuesta. Algunas amigas y yo hasta rezábamos el siguiente estribillo para sentirnos más seguras al momento de elegir: “Jesús, José y María dame buena puntería”. No importaba cuántos aprendizajes habíamos adquirido, sino cuántas respuestas buenas tenía nuestro examen y en función de eso se nos asignaba una calificación.
También nos aplicaban exámenes mensuales, de un máximo de veinte preguntas, eso, cuando eran de opción múltiple, sino sacábamos una hoja y nos dictaban un máximo de diez preguntas que debíamos responder o problemas que había que resolver. Estos exámenes me gustaban más porque me retaban más. Pensaba más. Muchas veces las calificaciones resultado de estos exámenes era promediada con la del examen final, pero muchas veces no.
Pasados los años, la evaluación de los aprendizajes ha cambiado, todos sabemos que en la educación básica se evalúa por bloques y los resultados de cada bloque son promediados, para obtener la calificación final. También sabemos que ahora hay mucha formación en los docentes para que consideren el proceso al evaluar, es decir, la participación, las tareas, la actitud hacia el aprendizaje, el trabajo en clase, etc. Sin embargo los exámenes de opción múltiple no han desaparecido, siguen siendo la estrella a la hora de valorar si los estudiantes han aprendido.
Pero, ¿qué miden este tipo de exámenes? Pues nada más y nada menos que memoria o buena puntería. Eso está bien cuando necesitamos valorar si los alumnos tienen la información suficiente sobre un tema para avanzar hacia otras cosas. Pero existen otro tipo de recursos para valorar si están logrando aprendizajes, como por ejemplo, exámenes de preguntas abiertas en donde los alumnos tienes que expresar por escrito sus conocimientos e ideas al respecto de un tema, estos exámenes son convenientes cuando queremos observar la forma cómo los alumnos están relacionando la información. Otros recursos para valorar esto mismo, serían, los mapas mentales, conceptuales o esquemas.
En cambio es conveniente que los alumnos resuelvan problemas, dilemas o que reflexionen sobre situaciones simuladas, da la posibilidad de valorar cómo estos están aplicando lo que han aprendido, eso implica que pongan en juego los conocimientos que han adquirido, así como las habilidades que han desarrollado, es posible también que se puedan incluir algunos aspectos de actitudes. Los foros virtuales en plataformas educativas pueden ser otro ejemplo que nos permite valorar estos aspectos de la formación.
Diseñar, planear, realizar una investigación, proyectar, pueden llevar a los alumnos a realizar productos de aprendizaje de un alto nivel de complejidad en los que demuestran sus competencias. Es decir estos dan evidencia de en qué cosas ha avanzado el alumno al momento de ser evaluado y qué le queda por avanzar, por su puesto uno de estos productos no se desarrolla en un corto tiempo, mucho menos en un par de horas, sino que se va construyendo a lo largo de un curso o de un cuatrimestre.
Por lo tanto, cuando un profesor decide que quiere evaluar competencias, deben pensar en  un producto a largo plazo (lo que dura un curso), que el alumno irá desarrollando al mismo tiempo que trabaja con ciertas competencias, el profesor debe tener claras las evidencias y los desempeños que valorará y que deberá reflejar en una rúbrica. Además deberá ir trabajando en el curso no sólo los conocimientos que el alumno necesitará para lograr el producto de aprendizaje esperado, sino las habilidades, las actitudes, las decisiones que deberá tomar, etc. También el profesor deberá contemplar si quiere que los alumnos trabajen este producto de manera individual o en pequeños grupos, pues tal vez una competencia a observar es el trabajo en equipo, entre otras cosas.

Este tipo de evaluación lleva al profesor a realizar valoraciones parciales del producto, haciendo recomendaciones a los alumnos sobre los aspectos a mejorar, pero también le da pistar para reorientar la planeación del proceso de aprendizaje y la propia práctica docente. El profesor puede ponderar estas revisiones parciales de acuerdo a la complejidad del avance y no sólo promediar notas. Este tipo de práctica evaluativa se trata de una evaluación más compleja, pero también más formativa. Por lo que finalmente pregunto a mis colegas docentes, qué es lo que evalúan cuando evalúan. 

domingo, 25 de octubre de 2015

Pedagogía Ignaciana, más actual que nunca

Por: Dra. Laura Angélica Bárcenas Pozos

Dado que trabajo en una universidad jesuita estoy involucrada frecuentemente, en procesos de formación para profesores de la Ibero Puebla y en éstas se hace referencia a la Pedagogía Ignaciana, que es la propuesta didáctica de Ignacio de Loyola fundador de la Compañía de Jesús, no sólo para la vida académica, sino para llevar a cabo los Ejercicios Espirituales, que es un proceso de revisar la vida a la luz de un buen discernimiento.
Así que cada vez que escucho acerca de esta pedagogía, no puedo más que sentirme sorprendida, y esta sorpresa se debe sobre todo a la vigencia que tiene la propuesta de Ignacio de Loyola en las actividades de aprendizaje y que cualquier profesor debería considerar como parte de su práctica docente. La Ratio Studiorum que es una relación de estudio, reúne los principios de la Pedagogía Ignaciana y fue escrita por Diego de Ledezma en 1553,  ésta fue revisada hasta que en 1599 se publicó la versión definitiva.
Así que la Ratio Studiorum, desde el siglo XVI, propone siete aspectos ha considerar para llevar a cabo el proceso enseñanza aprendizaje que describo a continuación para que todos los docentes tomen nota: 1) Plantea adecuadamente los objetivos del curso, no es algo nuevo, todo profesor sabe que los objetivos o las competencias son la base del buen diseño de un syllabus, pues estos marcan las pautas a las que se pretende llegar al término de un curso. Debe reflejar qué se espera que los alumnos sean capaces de hacer en términos de conocimientos, habilidades, actitudes y desempeños al final de un proceso académico.
2) Dosifica los objetivos de acuerdo a la edad de los alumnos, es otro aspecto base para poder desarrollar un buen curso, no sólo considerar qué, sino para quién. No es lo mismo enseñar el movimiento de independencia alumnos de primero de primaria, que para alumnos de segundo de bachillerato, aunque el contenido sea el mismo. O bien trabajar fracciones con alumnos de tercero de primaria, que con alumnos de segundo de secundaria. Es importante tomar en cuenta el nivel de maduración de los estudiantes para plantear el nivel de dificultad del curso. Toma en cuenta que si la dificultad es menor a lo que los alumnos pueden realizar, estos no aprovecharán el curso y si es demasiado alto, ninguno alcanzará los objetivos propuestos.
3) Considera que el alumno debe estar activo, se refiere a que el alumno debe tener su mente y su pensamiento ocupados con lo que está aprendiendo y no necesariamente a que haga actividad física, es decir, que el profesor tenga momentos de participación y que el alumno tenga los propios, después de todo, el que está aprendiendo es el alumno y por lo tanto es el que debe estar activo.
4) Utiliza la repetición reflexionada, este aspecto es uno de los que más me gustan, pues la intención que refleja es básica en el proceso de aprendizaje, así que los profesores debemos preguntarnos cuál es la intención de que hagan tal o cual actividad educativa, para qué se quiere que hagan tantas planas, o tantas sumas, o tantos resúmenes. Además lo más importante es que el alumno reflexione sólo y/o con sus compañeros acerca de las razones de estas repeticiones. Recuerdo muy bien al Padre Cacho (sacerdote jesuita), diciéndonos que a veces es necesaria la repetición para lograr aprendizajes, pero ésta deben tener un sentido.
5) Varía las actividades, me parece que este es un principio básico para tener éxito con los alumnos como profesor, pues no hay nada más tedioso para un alumno que hacer las mismas cosas sesión tras sesión, aunque el contenido no sea el mismo. Si el alumno empieza a adivinar qué viene y a sentirse frustrado de acertar, dejará de tener interés por el curso. Hay muchos libros acerca de actividades, en estrategias individuales y colaborativas, que se pueden llevar a cabo con diversos contenidos.
6) Despierta el interés de tus alumnos, otro elemento básico al que los psicólogos educativos llaman motivación. Efectivamente si el alumno no está interesado en aprender, no aprenderá aunque el profesor haya hecho el mejor de los procesos. Tal vez después de los objetivos, es el factor que debe considerarse y antes de cualquier actividad es necesario despertar el interés. Puedes utilizar una anécdota, una imagen, un reto, una pregunta. Ésta bien formulada es casi infalible para lograr que los alumnos pongan sus sentidos en el aprendizaje.
7) Has el aprendizaje agradable, esto no significa laxo, sino interesante. En una de las novelas de Lipman que se utilizan para filosofía para niños, alguno de los personajes se cuestiona cómo es que la televisión transmitiendo cosas tan superfluas, logran hacerlas tan interesantes que todo mundo las atiende y cómo la escuela teniendo cosas tan interesantes las hace tan aburridas, y eso tiene que ver con la forma cómo el profesor las presenta.
Resumiendo, la Ratio Studiorum nos da siete principios que de seguirlos, permitirán lograr en los profesores prácticas docentes más pertinentes y en los alumnos aprendizajes más sólidos, pues sin duda favorecerán el desarrollo de competencias de unos y otros. Lo sorprendente es que cinco siglo después, siguen vigentes.  


jueves, 22 de octubre de 2015

Ganar-ganar en la formación continúa de los profesores
Por: Dra. Laura Angélica Bárcenas Pozos

En el año 2012 estuvo en la Ibero Puebla dictando una conferencia magistral en un coloquio de tesis doctorales la Dra. Guadalupe Moreno Bayardo de la Universidad de Guadalajara quien nos hizo reflexionar sobre la formación de investigadores educativos en México y que sigue muy vigente en las condiciones actuales de la Reforma Educativa. En  primer lugar hizo referencia sobre cómo están los posgrados en educación en nuestro país y mencionó que hay una clara conciencia de que son necesarios profesionales con posgrado en el ámbito educativo, pero que esto es muy cuestionado porque nada cambia en las aulas y que en muchas ocasiones en una respuesta al credencialismo.
Sin embargo, manifestó que es la mejor manera de favorecer cambios estructurales en la educación, pues en un posgrado la formación continua de los docentes es más amplia y profunda, a diferencia de cursos cortos y en cascada que es como normalmente la SEP forma a los profesores de educación básica. Por otro lado ofrece herramientas a los docentes de nivel medio superior o superior que no tienen preparación pedagógica.
También la Dra. Moreno comentó que hay mucha heterogeneidad en la calidad de los posgrados en educación y que cada vez se requieren menos investigadores pues no se sustituyen las plazas de los investigadores en educación, planteando que no es necesario formar investigadores que no encontrarán espacios laborales. Sin embargo hizo el señalamiento de que  al mismo tiempo se requieren expertos en determinadas prácticas educativas.
Esta experta comentó que inicialmente los posgrados en educación fueron réplicas de las licenciaturas generándose los posgrados profesionalizantes que en su momento  fueron considerados de segunda. A pesar de esto ahora se considera la profesionalización como un continum de formación que debe ser intencionada. Los posgrados son considerados como formadores de expertos en diversos campos educativos y la práctica educativa es uno de estos campos.
Es evidente que el eje de formación de los posgrados en educación son las prácticas educativas, por lo que  muchos de los posgrados están orientados a la profesionalización y no a la investigación, aunque para todos tiene sentido formar para la investigación y también para responder a la actualización profesional.  Más allá de esto la Dra. Moreno considera que  la investigación debe ser una herramienta de apoyo, que enriquezca al estudiante de posgrados en educación, haciendo evidente que si los profesores desarrollan investigación de su propia práctica, pueden modificarla.
En cuanto a  los doctorados en educación, la Dra. Moreno mencionó que ahora un 90% de los doctorados tienen una orientación hacia la investigación, sin embargo han surgido algunos doctorados profesionalizantes. Pero dado que la norma en México es que estén orientados a la investigación  han surgido programas híbridos en donde hay profesionalización e investigación, sin embargo cree que esto no es suficiente.
Constantemente a lo largo de su conferencia, la Dra. Moreno puso el dedo en la yaga de que no tenemos formación en investigación, pues hay habilidades que debemos desarrollar desde la educación básica como la escritura, el desarrollo de ideas, el pensamiento hipotético, la toma de decisiones que son algunas herramientas que no están presentes, ni en los profesores, ni en los estudiantes de algunos posgrados en educación.
Ligado a esto último se mencionó cuáles son las características de los sujetos que forman estos programas, por ejemplo los profesores de los posgrados tienen formas de contratación que no favorecen que hagan investigación, pues sólo se involucran con una institución a partir de la impartición de una clase. Del mismo modo los estudiantes, no son seleccionados para su ingreso y muchas veces no cuentan con la  preparación suficiente por los campos formativos de los que provienen. Todo esto genera que muchos estudiantes de posgrado se queden en el camino y no concluyan su formación.
Todo este discurso me llevó a pensar cuáles son las condiciones de los posgrados en educación de nuestra entidad, a partir del convenio que la subsecretaría de educación superior del sexenio estatal anterior estableció con algunas universidades privadas y de los que soy profesora. Primero, estos programas se establecieron a un bajo costo para que los docentes de educación básica tuvieran acceso a ellos, al no recibir estos una buena paga por el trabajo que desempeñan difícilmente tienen acceso a este tipo de formación. Los profesores han tenido una respuesta significativa y han inundado las aulas de estas instituciones, tal vez por el credencialismo, o tal vez por una conciencia que han desarrollado como docente.

Las instituciones educativas que subsisten de la colegiatura de sus alumnos, se han visto también beneficiadas, pues han incrementado su matricula. Es verdad que estos programas se catalogan como profesionalizantes y como lo señala la Dra. Moreno, están centrados en las prácticas educativas y no en la investigación. Tampoco alcanzan los estándares de calidad que establece CONACyT, pero están moviendo la conciencia de los profesores, incluso de aquellos que se acercan por el papelito, y los docente están moviendo cosas en su pequeño espacio áulico, lo que a veces, no impacta a nivel de sistema, pero que alcanza para impactar a sus alumnos. Creo que en esta dinámica tenemos un ganar-ganar, de esos, que necesitamos a nivel social. 

lunes, 19 de octubre de 2015

Las pruebas estandarizadas y la calidad de la educación

Por: Dra. Laura Angélica Bárcenas Pozos

Hace unos meses leí un artículo sobre las pruebas estandarizadas de Berrenechea (2010), en el que hace seis reflexiones críticas acerca de estas pruebas. Estas reflexiones son: la tensión que existe entre el concepto de inteligencias múltiples y las evaluaciones estandarizadas, la desatención de componentes del currículum real – el cual no necesariamente se agota en el currículum preescripto, los riesgos de enseñar para el test, los incentivos que se generan de hacer trampa con los resultados, la falta de consideración de las diferencias socio económicas de los alumnos que son evaluados, y, por último, las limitaciones de los resultados de las evaluaciones estandarizadas para predecir el éxito laboral de los estudiantes.

Este artículo se publicó en una revista estadounidense y algunos de los aspectos señalados en éste no están en sintonía con nuestro contexto, sin embargo hay tres que sí corresponden a cualquier ambiente en el que se aplique. Tanto PLANEA como PISA deberían estar considerando las tres críticas que señala este autor y que son: 1) Los riesgos de enseñar para los test, es decir, dado que los resultados de las pruebas estandarizadas están sirviendo para señalar cuáles profesores son bien evaluados y cuáles no; ya es sabido que muchos profesores y muchas instituciones educativas dedican mucho tiempo a preparar a los alumnos para que respondan de manera adecuada a estas pruebas cuando lo sano sería que se respondieran de la manera más natural posible.

2) Los incentivos que se generan de hacer trampa con los resultados. También es bastante conocido que todos los seres humanos nos acomodamos a la evaluación, es decir, una vez que sabemos cómo vamos a ser evaluados, cuidamos que esos aspectos que serán considerados estén bien contemplados en los instrumentos que estamos respondiendo o construyendo. Esa es la razón por la que los niños preguntan a su profesor, si lo que están viendo va a venir en el examen… o si un profesor pide a sus alumnos un ensayo y éste señala qué es lo que espera en dicho trabajo, los alumnos harán hasta lo imposible por cubrir esos aspectos.

Esto es normal y lo hacemos todos. La trampa está en que preparamos a los alumnos para responder a la prueba estandarizada de manera correcta, aunque no se aprenda todo lo que se tiene que aprender. Así que lo grave radica en que la prueba se vuelve lo más importante del proceso de aprendizaje dejando de lado las necesidades de  las personas y al propio aprendizaje.

Y 3) la falta de consideración de las diferencias socio económicas de los alumnos que son evaluados. Este aspecto no ha sido para nada considerado, así que esperamos que todos los alumnos obtengan indistintamente los mismos resultados, aun cuando el capital cultural de estos es totalmente diferente. Cuando hablo de capital cultural me refiero a todo el ambiente que envuelve a los estudiantes y que favorece su desarrollo escolar o no. Por ejemplo, si los padres leen, si hay computadoras y/o libros en casa, si los padres tienen un nivel de preparación escolar alto o no, si asisten a conciertos, exposiciones o presentaciones de arte, si practican algún deporte, si se habla de los problemas socioeconómico y políticos locales o del país, etc.

Por supuesto que los niños y jóvenes que estén expuestos a estos ambientes tendrán más posibilidades de salir bien evaluados que aquellos que no tienen estos elementos a la mano. Esto no quiere decir que los estudiantes que no tengan este tipo de capital cultural, carezcan de éste, tienen otro, de eso no hay duda; sin embargo no tienen el que favorece un desarrollo escolar óptimo.

Así que, como puede apreciar mi estimado lector, estos factores no están relacionados con lo que un profesor puede hacer en el aula, pues son aspectos de la realidad social que envuelven a los diversos contextos de nuestro país.

Finalmente quiero manifestar que no estoy en contra de las pruebas estandarizadas, pues ofrecen información muy valiosa que puede ayudar a tomar decisiones a nivel macro y micro sobre cómo mejorar la calidad de la educación, pero no deberíamos utilizarla para hacer señalamientos de cuáles escuelas están mejor o peor, o cuáles profesores son mejores, etc., etc. Sino para decir en dónde se requiere hacer refuerzos, en qué se debe mejorar la formación docente inicial y continua, cómo se puede mejorar el capital cultural de los niños y los jóvenes para un desarrollo escolar, qué zonas del país necesitan reforzar su desarrollo cultural, como se puede ayudar a los padres a enriquecer su capital cultural escolar,  qué escuelas requieren mayor infraestructura y mejores profesores, entre otras muchas cosas.


Estas pruebas deberían dar información, información que además es valiosa para una buena toma de decisiones que permita mejorar la calidad de la educación.

jueves, 15 de octubre de 2015

El mecate truena por lo más delgado
Por: Dra. Laura Angélica Bárcenas Pozos
En días pasado hubo un escándalo cuando Denisse Dresser dijo, a propósito del documental de Panzazo, que cuando uno ve éste cae en la tentación de desear que la Señora Elba Esther Gordillo muera en su próxima cirugía plástica, dado el daño que causa a la educación en nuestro país. La intelectual se disculpó después diciendo que era una broma de mal gusto y que lo que había querido decir es que el problema de la educación en México no está centrado en  la Señora, sino que es un problema sistémico, en el que todos estamos involucrados.
Esto es algo que ya se ha dicho desde hace unos pocos años, es necesario rehacer la SEP y restructurar el SNTE, también rehacer la estructura educativa y renovar la formación inicial y continua de los docentes. Pues curricularmente ya se han hecho las renovaciones pertinentes, de acuerdo a lo señalado por la OCDE, pero ésta se han vuelto a montar en el viejo sistema haciendo que el currículum truene por lo más delgado, los profesores.
Según Michel Fullan, las innovaciones educativas no funcionan, porque el sistema educativo no cambia, es decir la gestión y la administración siguen siendo las mismas, incluso la formación de los docentes no se actualiza. En nuestro país, hemos sido testigo que se hizo la renovación al currículo y después la renovación de los planes de estudios de las normales, ¿no tendría que haber sido al revés? Y luego ya que se había echado a andar la propuesta curricular se empezó a formar a los profesores  haciendo una formación en cascada y más bien se informa, no se forma.
Los cursos, son breves y no hay seguimiento de la implementación, se confía que con esa “información” será suficiente para que el profesor pueda implementar una propuesta curricular tan compleja como es el enfoque por competencias. Como ejemplo comento que el sábado pasado uno  de mis alumnos de maestría que es profesor en una escuela secundaria pública, me mostró un power point, muy bien hecho y muy interesante de cómo hacer la evaluación por competencias.
El problema no es el material, sino que hasta ahora y unos años después de implementarse la reforma de la educación básica, se esté  informando a los profesores sobre cómo evaluar las competencias, entonces ¿cómo lo han hecho hasta ahora? Pues como lo venían haciendo hasta antes de la reforma y en realidad las prácticas educativas siguen tan tradicionales como siempre.

Como docente de docentes, observo que muchos de mis  alumnos, tienen más compromiso y vocación que formación y con eso hacen mucho, pero no es suficiente, efectivamente hay un mal sistémico en la educación, pero por dónde empezar a cambiarlo, para realmente mejorarlo, para terminar con todos los intereses creados por la SEP y el SNTE y favorecer que los profesores reciban la formación necesaria y de la manera correcta para que las propuestas curriculares no tuenen por lo más delgado.
Este es un blog creado para compartir mis reflexiones desde mi experiencia como docente, que ha impartido clases por más de 25 años en varios niveles educativos. Me gustaría saber qué piensas de lo que yo pienso acerca de la educación.