No reprobar… ¿servirá
de algo?
Por: Dra. Laura
Angélica Bárcenas Pozos
Reprobar o no reprobar… es
necesario analizar cuáles son las razones que la Secretaría de Educación
Pública está estableciendo para lanzar la política de no reprobar a niños de
primero a tercero de primaria. La justificación es que en el nuevo enfoque por
competencias la evaluación del aprendizaje se realiza por desempeños y es
posible que un alumno haya logrado desarrollar ciertas competencias o ciertos
aspectos de éstas para desempeñarse adecuadamente y otras no.
Entonces el profesor en vez de
establecer una calificación debe establecer una valoración, sobre qué cosas ha
alcanzado el alumno en su proceso de aprendizaje y qué cosas le quedan por
alcanzar, lo que se hace más consistente con el enfoque por competencias. Sin
embargo esto lleva a considerar que el sistema debe abrir un expediente de cada
alumno que pueda pasar de un profesor a otro o de una institución a otra, para
dar seguimiento al proceso de aprendizaje de cada alumno.
También esta información debe
servir para comunicarle al padre de familia sobre los avances de su hijo y
hacerle recomendaciones que permitan que los pequeños no pierdan el ritmo en
época vacacional. Es decir, se está hablando de la retroalimentación que es un
elemento de la evaluación del aprendizaje que está prácticamente olvidado. Los
profesores tenemos la práctica de evaluar-calificar y decirles a nuestros
alumnos cuánto han alcanzado, pero no cómo lo hicieron, ni que vemos ahora que
finaliza un proceso en ellos y que es distinto de cuando inicio el curso.
No acostumbramos a decirles qué
creemos que deben seguir trabajando para ir siendo mejores en tal o cual
aprendizaje, no tenemos el buen hábito de retroalimentar el proceso de
aprendizaje. Tampoco valoramos nuestra propia práctica pedagógica a la luz de
esta retroalimentación, no nos hacemos preguntas sobre la relación que guardan
los resultados de la evaluación y lo que se está haciendo en el aula, pasamos
de largo con la evaluación, dándole más peso a la calificación.
Cuando un profesor retroalimenta
a sus alumnos, las calificaciones que les ha asignado cobran sentido: “Mira, tienes ocho porque eres hábil
resolviendo operaciones, haces buenos cálculos mentales, pero cuando tienes que
resolver problemas tienes dificultades para ubicar una forma de solucionarlos.
Sigue practicando, dile a tu mamá que te deje calcular los descuentos, o cuánto
cuestan 250 gramos cuando sabes el precio de un kilo, verás que un día ya no te
cuestan trabajo”.
También las calificaciones
tendrían más sentido para el profesor, podría tener más claridad de porqué dos
alumnos han alcanzado 9, si los dos se van del curso en desigualdad de
circunstancias. En el enfoque por competencias sabemos que las personas
presentan sensibles diferencias en cuanto a lo que logran en un proceso de
aprendizaje, sólo por el hecho de ser diferentes. Claro que nunca se debe
perder de vista el objetivo de aprendizaje.
Volviendo al dilema de reprobar o
no reprobar, queda claridad que bajo este enfoque no debe reprobarse, sino evaluar y retroalimentar el proceso. La
pregunta es si estamos preparados para esta osadía en nuestro sistema
educativo, en donde muchas veces no conocemos a nuestros estudiantes por su
rostro, mucho menos en lo que han avanzado en un proceso educativo, quién se
hará cargo de diseñar y construir un expediente que de posibilidad de dar
seguimiento a un pequeño, quién se hará responsable de la sensible información
que ahí se guarda y qué se hará con aquellos estudiantes que quedaron muy por
debajo del objetivo de aprendizaje establecido.
Esto sin contar las perversiones
de nuestro sistema educativo, en donde es bien sabido que desde hace ya muchos
años hay la consigna de no reprobar estudiantes en todo el nivel básico, para
bajar los números de la reprobación e incluso de la deserción. Sin embargo los
profesores refieren que eso no ha solucionado el problema pues se ha dejado
avanzar a estudiantes que no tienen los mínimos necesarios para enfrentar el
siguiente curso, creándoles inseguridad, desconfianza, que concluye en el
abandono escolar.
Nuevamente, y como ya en muchas
ocasiones ha sucedido, las autoridades educativas creen que si es un decreto,
habrá modificaciones en el sistema educativo, sin embargo esto no es así, pues
se deben analizar, planear, formar, considerar los medios que facilitarán el
cambio, antes de decidir llevar a cabo su implementación. En este caso se
acatará la norma de la no reprobación, porque está ligada a un asunto
administrativo, pero esta implementación se llevará a cabo sin considerar los
aspectos centrales de la formación de cada alumno que esté presentando rezago
educativo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario