Las pruebas estandarizadas y la
calidad de la educación
Por: Dra. Laura Angélica Bárcenas
Pozos
Hace
unos meses leí un artículo sobre las pruebas estandarizadas de Berrenechea
(2010), en el que hace seis reflexiones críticas acerca de estas pruebas. Estas
reflexiones son: la tensión que existe entre el concepto de inteligencias
múltiples y las evaluaciones estandarizadas, la desatención de componentes del
currículum real – el cual no necesariamente se agota en el currículum
preescripto, los riesgos de enseñar para el test, los incentivos que se generan
de hacer trampa con los resultados, la falta de consideración de las
diferencias socio económicas de los alumnos que son evaluados, y, por último,
las limitaciones de los resultados de las evaluaciones estandarizadas para
predecir el éxito laboral de los estudiantes.
Este
artículo se publicó en una revista estadounidense y algunos de los aspectos
señalados en éste no están en sintonía con nuestro contexto, sin embargo hay
tres que sí corresponden a cualquier ambiente en el que se aplique. Tanto PLANEA como PISA deberían estar considerando las tres críticas que señala este
autor y que son: 1) Los riesgos de enseñar para los test, es decir, dado que
los resultados de las pruebas estandarizadas están sirviendo para señalar
cuáles profesores son bien evaluados y cuáles no; ya es sabido que muchos
profesores y muchas instituciones educativas dedican mucho tiempo a preparar a
los alumnos para que respondan de manera adecuada a estas pruebas cuando lo
sano sería que se respondieran de la manera más natural posible.
2) Los
incentivos que se generan de hacer trampa con los resultados. También es
bastante conocido que todos los seres humanos nos acomodamos a la evaluación,
es decir, una vez que sabemos cómo vamos a ser evaluados, cuidamos que esos
aspectos que serán considerados estén bien contemplados en los instrumentos que
estamos respondiendo o construyendo. Esa es la razón por la que los niños
preguntan a su profesor, si lo que están viendo va a venir en el examen… o si
un profesor pide a sus alumnos un ensayo y éste señala qué es lo que espera en
dicho trabajo, los alumnos harán hasta lo imposible por cubrir esos aspectos.
Esto es
normal y lo hacemos todos. La trampa está en que preparamos a los alumnos para
responder a la prueba estandarizada de manera correcta, aunque no se aprenda
todo lo que se tiene que aprender. Así que lo grave radica en que la prueba se
vuelve lo más importante del proceso de aprendizaje dejando de lado las
necesidades de las personas y al propio
aprendizaje.
Y 3) la
falta de consideración de las diferencias socio económicas de los alumnos que
son evaluados. Este aspecto no ha sido para nada considerado, así que esperamos
que todos los alumnos obtengan indistintamente los mismos resultados, aun
cuando el capital cultural de estos es totalmente diferente. Cuando hablo de
capital cultural me refiero a todo el ambiente que envuelve a los estudiantes y
que favorece su desarrollo escolar o no. Por ejemplo, si los padres leen, si
hay computadoras y/o libros en casa, si los padres tienen un nivel de
preparación escolar alto o no, si asisten a conciertos, exposiciones o
presentaciones de arte, si practican algún deporte, si se habla de los
problemas socioeconómico y políticos locales o del país, etc.
Por
supuesto que los niños y jóvenes que estén expuestos a estos ambientes tendrán
más posibilidades de salir bien evaluados que aquellos que no tienen estos
elementos a la mano. Esto no quiere decir que los estudiantes que no tengan
este tipo de capital cultural, carezcan de éste, tienen otro, de eso no hay
duda; sin embargo no tienen el que favorece un desarrollo escolar óptimo.
Así que,
como puede apreciar mi estimado lector, estos factores no están relacionados
con lo que un profesor puede hacer en el aula, pues son aspectos de la realidad
social que envuelven a los diversos contextos de nuestro país.
Finalmente
quiero manifestar que no estoy en contra de las pruebas estandarizadas, pues
ofrecen información muy valiosa que puede ayudar a tomar decisiones a nivel
macro y micro sobre cómo mejorar la calidad de la educación, pero no deberíamos
utilizarla para hacer señalamientos de cuáles escuelas están mejor o peor, o
cuáles profesores son mejores, etc., etc. Sino para decir en dónde se requiere
hacer refuerzos, en qué se debe mejorar la formación docente inicial y
continua, cómo se puede mejorar el capital cultural de los niños y los jóvenes
para un desarrollo escolar, qué zonas del país necesitan reforzar su desarrollo
cultural, como se puede ayudar a los padres a enriquecer su capital cultural
escolar, qué escuelas requieren mayor
infraestructura y mejores profesores, entre otras muchas cosas.
Estas
pruebas deberían dar información, información que además es valiosa para una
buena toma de decisiones que permita mejorar la calidad de la educación.
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