Qué evaluamos cuando evaluamos el aprendizaje
Por: Dra. Laura Angélica Bárcenas Pozos
Recuerdo muy bien mis años de
estudiante, cuando se acostumbraba asignar la calificación de un proceso de
aprendizaje con un solo examen al término de proceso. Al concluir un semestre
debíamos estudiar todo aquello que se había aprendido o practicado durante ese periodo para resolver un examen que
generalmente era de opción múltiple. Así que siempre tenía la probabilidad de
acertar alguna de aquellas preguntas en las que no supiera la respuesta.
Entonces los alumnos aprendíamos
muy bien la maña de estos exámenes y memorizábamos lo que más se podía uno o
dos días antes y lo que no nos daba tiempo, no habíamos entendido o no nos
había interesado estudiar lo dejábamos de lado con la esperanza de que no lo
preguntaran y de no ser así, también esperábamos que tuviéramos buena puntería
al momento de elegir la respuesta. Algunas amigas y yo hasta rezábamos el
siguiente estribillo para sentirnos más seguras al momento de elegir: “Jesús,
José y María dame buena puntería”. No importaba cuántos aprendizajes habíamos adquirido,
sino cuántas respuestas buenas tenía nuestro examen y en función de eso se nos
asignaba una calificación.
También nos aplicaban exámenes
mensuales, de un máximo de veinte preguntas, eso, cuando eran de opción
múltiple, sino sacábamos una hoja y nos dictaban un máximo de diez preguntas
que debíamos responder o problemas que había que resolver. Estos exámenes me
gustaban más porque me retaban más. Pensaba más. Muchas veces las
calificaciones resultado de estos exámenes era promediada con la del examen
final, pero muchas veces no.
Pasados los años, la evaluación
de los aprendizajes ha cambiado, todos sabemos que en la educación básica se
evalúa por bloques y los resultados de cada bloque son promediados, para
obtener la calificación final. También sabemos que ahora hay mucha formación en
los docentes para que consideren el proceso al evaluar, es decir, la
participación, las tareas, la actitud hacia el aprendizaje, el trabajo en
clase, etc. Sin embargo los exámenes de opción múltiple no han desaparecido,
siguen siendo la estrella a la hora de valorar si los estudiantes han
aprendido.
Pero, ¿qué miden este tipo de
exámenes? Pues nada más y nada menos que memoria o buena puntería. Eso está
bien cuando necesitamos valorar si los alumnos tienen la información suficiente
sobre un tema para avanzar hacia otras cosas. Pero existen otro tipo de
recursos para valorar si están logrando aprendizajes, como por ejemplo,
exámenes de preguntas abiertas en donde los alumnos tienes que expresar por
escrito sus conocimientos e ideas al respecto de un tema, estos exámenes son
convenientes cuando queremos observar la forma cómo los alumnos están
relacionando la información. Otros recursos para valorar esto mismo, serían,
los mapas mentales, conceptuales o esquemas.
En cambio es conveniente que los
alumnos resuelvan problemas, dilemas o que reflexionen sobre situaciones
simuladas, da la posibilidad de valorar cómo estos están aplicando lo que han
aprendido, eso implica que pongan en juego los conocimientos que han adquirido,
así como las habilidades que han desarrollado, es posible también que se puedan
incluir algunos aspectos de actitudes. Los foros virtuales en plataformas
educativas pueden ser otro ejemplo que nos permite valorar estos aspectos de la
formación.
Diseñar, planear, realizar una
investigación, proyectar, pueden llevar a los alumnos a realizar productos de
aprendizaje de un alto nivel de complejidad en los que demuestran sus
competencias. Es decir estos dan evidencia de en qué cosas ha avanzado el
alumno al momento de ser evaluado y qué le queda por avanzar, por su puesto uno
de estos productos no se desarrolla en un corto tiempo, mucho menos en un par
de horas, sino que se va construyendo a lo largo de un curso o de un
cuatrimestre.
Por lo tanto, cuando un profesor
decide que quiere evaluar competencias, deben pensar en un producto a largo plazo (lo que dura un
curso), que el alumno irá desarrollando al mismo tiempo que trabaja con ciertas
competencias, el profesor debe tener claras las evidencias y los desempeños que
valorará y que deberá reflejar en una rúbrica. Además deberá ir trabajando en
el curso no sólo los conocimientos que el alumno necesitará para lograr el
producto de aprendizaje esperado, sino las habilidades, las actitudes, las decisiones
que deberá tomar, etc. También el profesor deberá contemplar si quiere que los
alumnos trabajen este producto de manera individual o en pequeños grupos, pues
tal vez una competencia a observar es el trabajo en equipo, entre otras cosas.
Este tipo de evaluación lleva al
profesor a realizar valoraciones parciales del producto, haciendo
recomendaciones a los alumnos sobre los aspectos a mejorar, pero también le da
pistar para reorientar la planeación del proceso de aprendizaje y la propia
práctica docente. El profesor puede ponderar estas revisiones parciales de
acuerdo a la complejidad del avance y no sólo promediar notas. Este tipo de
práctica evaluativa se trata de una evaluación más compleja, pero también más
formativa. Por lo que finalmente pregunto a mis colegas docentes, qué es lo que
evalúan cuando evalúan.
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