Los autos que
favorecen el éxito escolar
Por: Dra. Laura
Angélica Bárcenas Pozos
Nunca había cobrado tanta
consciencia de cuánto pueden ser benéficos los autos en la vida de un
estudiante para que éste logre el éxito escolar. Es decir, si tiene una buena
autoestima, buena autogestión, buena autoeficacia, buena autorregulación y
buena autopercepción, entonces tendrá mayores probabilidades de terminar
victoriosamente su vida escolar. Así que trataré de describir cada uno de estos
y diferenciarlos entre sí, para que padres y profesores tratemos de promoverlos
en la vida de nuestros niños y jóvenes para favorecer que con dichos recursos
mejoren en la escuela e incluso en su vida.
Empecemos por la autoestima, es
la capacidad de sentir aprecio por uno mismo, de quererse, de saber que uno
vale la pena. También se dice que es el motor o fuerza innata que da impulso a
nuestra existencia. Todos tenemos cierto nivel de autoestima, pero cuando éste
es bajo, las personas tienden a atentar contra su vida, mientras que cuando es alto,
se genera confianza en sí mismo y se puede creer que uno es capaz de hacer
cualquier cosa. El nivel de autoestima tiende a bajar cuando los “otros
cercanos” no muestran aprecio por uno, y tiende a ser alto cuando “esos
cercanos”, dan muestra de querernos, aunque esto no es una regla.
La autogestión se refiere a
utilizar los propios recursos de manera adecuada. Cuando hablo de los propios recursos, estoy haciendo
referencia a los recursos intelectuales, es decir a hacer análisis, o síntesis,
o una reflexión, o formularse buenas preguntas, etc., cuando es necesario
hacerlo. Esto incluye al tiempo que también es un recurso. Es decir, saber
organizarnos y planear las actividades que tenemos que hacer para responder a
ellas en tiempo y forma. Esto es algo muy simple que muchas personas no han
aprendido, ni desarrollado porque nunca hubo alguien que les dijera cómo
hacerlo. Por eso padres y profesores debemos enseñar a los niños y adolescentes
a utilizar sus habilidades intelectuales, pero también a llevar una agenda en
la que empiece a organizar sus tareas escolares, en cuanto a tiempos de
entrega, pero también tiempos en que deben realizar dicha tarea.
Por otro lado, la autoeficacia,
se refiere a la creencia que tienen las personas sobre sí mismos acerca de que
son o no capaces de cumplir con una tarea de manera satisfactoria y esto no
tiene nada que ver con que sí lo son o no efectivamente sino sólo con su
creencia, pero esta creencia puede ser determinante en el desarrollo y logro de
la tarea. La autoeficacia se genera a partir de
dos aspectos emocionales, uno es qué tanta motivación intrínseca (que se
genera en la persona misma) tiene la persona para desarrollar la tarea y la
otra es la capacidad que se tiene para manejar del estrés que la propia
tarea genera en la persona.
Así que es importante que los
adultos provoquemos retos en los niños y adolescente, es decir que no
resolvamos todas sus situaciones, que vayan teniendo responsabilidades en casa
y que hagan tareas para ellos y no que tengan que resolver sus padres, aunque
no las hagan bien, pronto irán haciéndolas mejor.
La autorregulación, se refiere a
la capacidad que tenemos las personas de saber cuándo, cómo y dónde
comportarnos. En el ámbito escolar se dice que un alumno es autorregulado
cuando manifiesta una actividad pertinente para lograr su propio aprendizaje.
Es decir, la motivación intrínseca que ha mostrado en el proceso de aprendizaje
es alta. Claro que si los niños y los jóvenes no encuentran significado en la
escuela o les estamos enviando mensajes de que no continuarán hasta lograr la
meta, o bien si ellos observan que no hay condiciones sociales para mantenerse
en la escuela aprendiendo lo que ésta les ofrece, no encontrarán razones
suficientes para querer aprender. Ahora que si el estudiante está
autorregulado, él mismo autodirige, automonitorea y autoevalúa su aprendizaje.
Los autores dicen que es una combinación de querer y poder hacer que es
intrínseca a los estudiantes.
Todos estos autos juntos, generan
lo que es la autopercepción que se refiere a la creencia amplia de una persona
de lo que es capaz de hacer por ella misma, se vuelve a decir que a pesar de
que efectivamente sea o no capaz de hacerlo. Los autores como Zimmerman y
Bandura, afirman que alumnos con una alta autopercepción tendrá mayores
posibilidades de éxito escolar que aquellos que la tienen baja. El
reconocimiento de los logros académicos de los adultos y observar que los pares
pueden realizar una tarea escolar, ayuda a que los niños y adolescentes eleven
su autopercepción. Por eso se recomienda que en los momentos de retroalimentar
a nuestros alumnos, los profesores les indiquemos qué han hecho bien y que
tienen capacidades para mejorar en aquello que no han tenido suficiente éxito y
los padres deben aplaudir sus logros y motivarlos a continuar esforzándose.
Me parece que es importante el
papel que los adultos jugamos en el desarrollo de estos autos que seguramente
ayudarán a nuestros alumnos a generar ideas para que mejoren como estudiantes.
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