¿Realmente se aprende en un proceso de aprendizaje en línea?
Por: Dra. Laura Angélica Bárcenas Pozos
Hoy en día se han puesto en boga
los procesos de aprendizaje a través de plataformas educativas y estos son
llamados “cursos online”. Incluso en el mundo han surgido ya varias
instituciones de educación superior a distancia, sin embargo muchas personas se
preguntan si realmente se aprende en estos procesos en donde la interacción con
el profesores y otros alumnos es significativamente más baja que en los procesos
presenciales.
Las plataformas educativas como
Moodle o Blackboard han dando las herramientas virtuales para lograr estos
procesos en línea, dichas plataformas tienes una serie de recursos y
actividades que permiten que los alumnos desarrollen las acciones que se
requieren para lograr el aprendizaje. Además los profesores pueden organizar
los cursos de tal modo que puedan ser amigables y atractivos a los alumnos.
Entre los recursos se encuentra
la posibilidad de subir archivos o establecer ligas para otros documentos,
páginas de internet, videos, etc., en los llamados recursos abiertos de
aprendizaje; es decir el profesor puede utilizar una gran diversidad de
elementos para favorecer que los alumnos comprendan algún concepto o proceso. Además
de que los alumnos pueden subir sus entregas y las plataformas siempre dan la
posibilidad de establecer tiempos para que todo mantenga un orden. En cuanto a
las actividades hay unas muy conductistas y lineales como los cuestionarios,
las encuestas e incluso algunas versiones de exámenes. Sin embargo hay otras
muy constructivistas como las wiki, los foros, los chats, los glosarios, entre
otros.
Entre unas actividades y otras un
profesor puede ir favoreciendo el aprendizaje y lograr que sus alumnos
interactúen con él o ella o bien con sus compañeros o con ambos. Por supuesto y
como su nombre lo dice el proceso es en línea, así que no hay un acercamiento
físico entre alumnos, ni entre alumnos y profesores, sin embargo se va entrando
en relación entre todos a través de las actividades. Esta es una de las razones
por la que los detractores de los procesos de aprendizaje en línea sostienen
que el aprendizaje no se logra.
Sin embargo, los que están a
favor le ven muchas ventajas, por ejemplo, primero y muy importante, cada quién
puede llevar su propio ritmo de aprendizaje; segundo, cada quien trabaja a la
hora que puede o que más le conviene, es decir, los procesos son asincrónicos;
tercero, hay la certeza de que cada quién hará lo que le corresponde, pues
normalmente no hay una cercanía entre los alumnos para que unos y otros se
copien. Cada quien trabaja desde la comodidad de su hogar y todos van
aprendiendo.
Mi postura y después de varios
semestres de impartir un curso en línea es que sí hay aprendizajes si el
docente diseña el curso, interactúa con sus alumnos y sobre todo si
retroalimenta a sus alumnos. Realmente me ha representado un reto en mi vida
profesional, pues por casi treinta años he dado clases en un aula limitada por
el espacio y el tiempo, lo que marca el ritmo de una institución. Con esta
nueva tendencia, todo esto se ha roto, no hay espacio físico, no hay tiempos
rígidos. El proceso de aprendizaje es sumamente flexible.
El curso virtual que he estado
impartiendo me ha significado un esfuerzo permanente, primero para armarlo y
dejarlo listo para que todos los involucrados usemos la plataforma. Sin embargo
no es atractivo pues sólo he subido materiales y abierto ligas para las
actividades, sin darle una organización más vistosa. No he podido romper el
esquema del tiempo, así que cada semana hacemos actividades particulares y cada
semana evalúo esas actividades, es decir todos vamos al mismo ritmo. He tenido
que afinar la forma en que doy instrucciones pues me he ido dando cuenta que
darlas por escrito es otra cosa.
Por otro lado me ha sido cómodo
pues no tengo que trasladarme al aula y dejar de hacer lo que comúnmente debo
hacer, sino que diariamente le doy un tiempo a revisar la plataforma para ver
cómo mis alumnos están trabajando. Me detengo a escribirle a alguna persona que
veo que no comprendió la actividad o que se ha tardado en su entrega. Cuando se
ha cumplido el tiempo de alguna espera evalúo y califico, pero eso no siempre
me toma el mismo tiempo. Me he sentido más libre, menos presionada.
Pero ahora veamos, ¿mis alumnos
han aprendido? Tal vez me equivoque, sin embargo me parece que sí han
aprendido, pues cada semestre los alumnos han desarrollado un proyecto final,
en el que cada uno ha establecido el tema y las cualidades de éste, yo sólo he
puesto las pautas. Las entregas parciales son interesantes y significativas,
pues los estudiantes muestran sus
aprendizajes a través de estos proyectos ya que utilizan varias de las
reflexiones que hemos tenido en los foros, o han modificado algún instrumento a
utilizar por lo señalado en algún chat. Además yo no soy la única que explica o
la única que “sabe”, todos hemos ido aportando cosas al conocimiento. Y lo
único que se requiere para tener éxito en uno de estos cursos, es que pongas en
juego todos tus recursos personales, es decir, tu responsabilidad, tu capacidad
de comprensión lectora, así como tu lectura crítica, tu apertura al diálogo, tu
capacidad para comunicar tus ideas por escrito y todo lo que se requiera para
desarrollar las actividades del curso. Es decir se requiere ser autogestivo.
Entonces, ¿realmente se aprende en
un proceso de aprendizaje en línea?, creo que eso depende del diseño que haga
el docente, de lo que este actor se involucre con el curso y sus alumnos, pero
también de qué tan autogestivo sean los estudiantes.
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