martes, 3 de noviembre de 2015

¿Realmente se aprende en un proceso de aprendizaje en línea?

Por: Dra. Laura Angélica Bárcenas Pozos

Hoy en día se han puesto en boga los procesos de aprendizaje a través de plataformas educativas y estos son llamados “cursos online”. Incluso en el mundo han surgido ya varias instituciones de educación superior a distancia, sin embargo muchas personas se preguntan si realmente se aprende en estos procesos en donde la interacción con el profesores y otros alumnos es significativamente más baja que en los procesos presenciales.
Las plataformas educativas como Moodle o Blackboard han dando las herramientas virtuales para lograr estos procesos en línea, dichas plataformas tienes una serie de recursos y actividades que permiten que los alumnos desarrollen las acciones que se requieren para lograr el aprendizaje. Además los profesores pueden organizar los cursos de tal modo que puedan ser amigables y atractivos a los alumnos.
Entre los recursos se encuentra la posibilidad de subir archivos o establecer ligas para otros documentos, páginas de internet, videos, etc., en los llamados recursos abiertos de aprendizaje; es decir el profesor puede utilizar una gran diversidad de elementos para favorecer que los alumnos comprendan algún concepto o proceso. Además de que los alumnos pueden subir sus entregas y las plataformas siempre dan la posibilidad de establecer tiempos para que todo mantenga un orden. En cuanto a las actividades hay unas muy conductistas y lineales como los cuestionarios, las encuestas e incluso algunas versiones de exámenes. Sin embargo hay otras muy constructivistas como las wiki, los foros, los chats, los glosarios, entre otros.
Entre unas actividades y otras un profesor puede ir favoreciendo el aprendizaje y lograr que sus alumnos interactúen con él o ella o bien con sus compañeros o con ambos. Por supuesto y como su nombre lo dice el proceso es en línea, así que no hay un acercamiento físico entre alumnos, ni entre alumnos y profesores, sin embargo se va entrando en relación entre todos a través de las actividades. Esta es una de las razones por la que los detractores de los procesos de aprendizaje en línea sostienen que el aprendizaje no se logra.
Sin embargo, los que están a favor le ven muchas ventajas, por ejemplo, primero y muy importante, cada quién puede llevar su propio ritmo de aprendizaje; segundo, cada quien trabaja a la hora que puede o que más le conviene, es decir, los procesos son asincrónicos; tercero, hay la certeza de que cada quién hará lo que le corresponde, pues normalmente no hay una cercanía entre los alumnos para que unos y otros se copien. Cada quien trabaja desde la comodidad de su hogar y todos van aprendiendo.
Mi postura y después de varios semestres de impartir un curso en línea es que sí hay aprendizajes si el docente diseña el curso, interactúa con sus alumnos y sobre todo si retroalimenta a sus alumnos. Realmente me ha representado un reto en mi vida profesional, pues por casi treinta años he dado clases en un aula limitada por el espacio y el tiempo, lo que marca el ritmo de una institución. Con esta nueva tendencia, todo esto se ha roto, no hay espacio físico, no hay tiempos rígidos. El proceso de aprendizaje es sumamente flexible.
El curso virtual que he estado impartiendo me ha significado un esfuerzo permanente, primero para armarlo y dejarlo listo para que todos los involucrados usemos la plataforma. Sin embargo no es atractivo pues sólo he subido materiales y abierto ligas para las actividades, sin darle una organización más vistosa. No he podido romper el esquema del tiempo, así que cada semana hacemos actividades particulares y cada semana evalúo esas actividades, es decir todos vamos al mismo ritmo. He tenido que afinar la forma en que doy instrucciones pues me he ido dando cuenta que darlas por escrito es otra cosa.
Por otro lado me ha sido cómodo pues no tengo que trasladarme al aula y dejar de hacer lo que comúnmente debo hacer, sino que diariamente le doy un tiempo a revisar la plataforma para ver cómo mis alumnos están trabajando. Me detengo a escribirle a alguna persona que veo que no comprendió la actividad o que se ha tardado en su entrega. Cuando se ha cumplido el tiempo de alguna espera evalúo y califico, pero eso no siempre me toma el mismo tiempo. Me he sentido más libre, menos presionada.
Pero ahora veamos, ¿mis alumnos han aprendido? Tal vez me equivoque, sin embargo me parece que sí han aprendido, pues cada semestre los alumnos han desarrollado un proyecto final, en el que cada uno ha establecido el tema y las cualidades de éste, yo sólo he puesto las pautas. Las entregas parciales son interesantes y significativas, pues los  estudiantes muestran sus aprendizajes a través de estos proyectos ya que utilizan varias de las reflexiones que hemos tenido en los foros, o han modificado algún instrumento a utilizar por lo señalado en algún chat. Además yo no soy la única que explica o la única que “sabe”, todos hemos ido aportando cosas al conocimiento. Y lo único que se requiere para tener éxito en uno de estos cursos, es que pongas en juego todos tus recursos personales, es decir, tu responsabilidad, tu capacidad de comprensión lectora, así como tu lectura crítica, tu apertura al diálogo, tu capacidad para comunicar tus ideas por escrito y todo lo que se requiera para desarrollar las actividades del curso. Es decir se requiere ser autogestivo.

Entonces, ¿realmente se aprende en un proceso de aprendizaje en línea?, creo que eso depende del diseño que haga el docente, de lo que este actor se involucre con el curso y sus alumnos, pero también de qué tan autogestivo sean los estudiantes. 

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