miércoles, 16 de diciembre de 2015

No reprobar… ¿servirá de algo?

Por: Dra. Laura Angélica Bárcenas Pozos

Reprobar o no reprobar… es necesario analizar cuáles son las razones que la Secretaría de Educación Pública está estableciendo para lanzar la política de no reprobar a niños de primero a tercero de primaria. La justificación es que en el nuevo enfoque por competencias la evaluación del aprendizaje se realiza por desempeños y es posible que un alumno haya logrado desarrollar ciertas competencias o ciertos aspectos de éstas para desempeñarse adecuadamente y otras no.
Entonces el profesor en vez de establecer una calificación debe establecer una valoración, sobre qué cosas ha alcanzado el alumno en su proceso de aprendizaje y qué cosas le quedan por alcanzar, lo que se hace más consistente con el enfoque por competencias. Sin embargo esto lleva a considerar que el sistema debe abrir un expediente de cada alumno que pueda pasar de un profesor a otro o de una institución a otra, para dar seguimiento al proceso de aprendizaje de cada alumno.
También esta información debe servir para comunicarle al padre de familia sobre los avances de su hijo y hacerle recomendaciones que permitan que los pequeños no pierdan el ritmo en época vacacional. Es decir, se está hablando de la retroalimentación que es un elemento de la evaluación del aprendizaje que está prácticamente olvidado. Los profesores tenemos la práctica de evaluar-calificar y decirles a nuestros alumnos cuánto han alcanzado, pero no cómo lo hicieron, ni que vemos ahora que finaliza un proceso en ellos y que es distinto de cuando inicio el curso.
No acostumbramos a decirles qué creemos que deben seguir trabajando para ir siendo mejores en tal o cual aprendizaje, no tenemos el buen hábito de retroalimentar el proceso de aprendizaje. Tampoco valoramos nuestra propia práctica pedagógica a la luz de esta retroalimentación, no nos hacemos preguntas sobre la relación que guardan los resultados de la evaluación y lo que se está haciendo en el aula, pasamos de largo con la evaluación, dándole más peso a la calificación.
Cuando un profesor retroalimenta a sus alumnos, las calificaciones que les ha asignado cobran sentido: “Mira, tienes ocho porque eres hábil resolviendo operaciones, haces buenos cálculos mentales, pero cuando tienes que resolver problemas tienes dificultades para ubicar una forma de solucionarlos. Sigue practicando, dile a tu mamá que te deje calcular los descuentos, o cuánto cuestan 250 gramos cuando sabes el precio de un kilo, verás que un día ya no te cuestan trabajo”.
También las calificaciones tendrían más sentido para el profesor, podría tener más claridad de porqué dos alumnos han alcanzado 9, si los dos se van del curso en desigualdad de circunstancias. En el enfoque por competencias sabemos que las personas presentan sensibles diferencias en cuanto a lo que logran en un proceso de aprendizaje, sólo por el hecho de ser diferentes. Claro que nunca se debe perder de vista el objetivo de aprendizaje.
Volviendo al dilema de reprobar o no reprobar, queda claridad que bajo este enfoque no debe reprobarse,  sino evaluar y retroalimentar el proceso. La pregunta es si estamos preparados para esta osadía en nuestro sistema educativo, en donde muchas veces no conocemos a nuestros estudiantes por su rostro, mucho menos en lo que han avanzado en un proceso educativo, quién se hará cargo de diseñar y construir un expediente que de posibilidad de dar seguimiento a un pequeño, quién se hará responsable de la sensible información que ahí se guarda y qué se hará con aquellos estudiantes que quedaron muy por debajo del objetivo de aprendizaje establecido.
Esto sin contar las perversiones de nuestro sistema educativo, en donde es bien sabido que desde hace ya muchos años hay la consigna de no reprobar estudiantes en todo el nivel básico, para bajar los números de la reprobación e incluso de la deserción. Sin embargo los profesores refieren que eso no ha solucionado el problema pues se ha dejado avanzar a estudiantes que no tienen los mínimos necesarios para enfrentar el siguiente curso, creándoles inseguridad, desconfianza, que concluye en el abandono escolar.

Nuevamente, y como ya en muchas ocasiones ha sucedido, las autoridades educativas creen que si es un decreto, habrá modificaciones en el sistema educativo, sin embargo esto no es así, pues se deben analizar, planear, formar, considerar los medios que facilitarán el cambio, antes de decidir llevar a cabo su implementación. En este caso se acatará la norma de la no reprobación, porque está ligada a un asunto administrativo, pero esta implementación se llevará a cabo sin considerar los aspectos centrales de la formación de cada alumno que esté presentando rezago educativo.

martes, 8 de diciembre de 2015

No basta con formar a los profesores

Por: Dra. Laura Angélica Bárcenas Pozos

Desde el 2007 estoy trabajando con temas de evaluación en el ámbito educativo, pues he estado involucrada en procesos de evaluación de la docencia y después con la evaluación del currículum, además en el último año, debido a que imparto la asignatura de evaluación del aprendizaje, he estado leyendo a diversos autores que trabajan el tema y he dialogado sobre esto con mis alumnos de maestría que además son profesores y todo esto me ha llevado a diversas reflexiones sobre cómo estamos haciendo la evaluación del aprendizaje en las aulas y que aquí trataré de plasmar en pocas palabras.
Una de mis mayores preocupaciones sobre el tema es que ahora y con la Reforma Educativa que se ha venido dando en los últimos años, se tiene un currículum con un enfoque en competencias y por otro lado se siguen realizando prácticas evaluativas que son más consistentes con el enfoque tradicional de la educación, así que el instrumento más utilizado para la evaluación del aprendizaje sigue siendo el examen. Utilizar exámenes para valorar si los alumnos han alcanzado los objetivos o las competencias planteadas al inicio de un proceso formativo no está mal, el error está en utilizar sólo exámenes habiendo tantos recursos.
Además de acuerdo al nuevo enfoque, tendríamos que revisar qué es una competencia y según lo que dice Perrenaud, el teórico más reconocido sobre el tema a nivel mundial, es una movilización de saberes para la resolución de tareas o problemáticas específicas. Estos saberes son conocimientos, habilidades y actitudes que sólo se pueden hacer evidentes a través de desempeños. Esto muestra que el examen puede ser utilizado para valorar un tipo de saberes que implica una competencia, pero no el resto.
Entonces los profesores tendríamos que estar diversificando los instrumentos con los que evaluamos para observar los desempeños de nuestros alumnos, utilizando proyectos, ensayos o monografías, es decir, productos que ellos mismos construyan. Además tendríamos que estar valorando no sólo los productos de aprendizaje a través de los cuales los alumnos estén mostrando qué tan competentes son, sino tendríamos que ir valorando el proceso, es decir estimar cómo se han ido haciendo competentes, con herramientas tales como los portafolios o las listas de cotejo entre otras cosas.
También, hay una preocupación entre mis estudiantes de maestría, pues ellos están viviendo la esquizofrenia del sistema educativo. Es decir, por un lado se tiene un programa con un enfoque en competencias y se les exige que su planeación y práctica docente que esté dada bajo este enfoque, pero cuando proponen estrategias evaluativas consistentes con la tendencia de las competencias, son reprendido por sus directivos y supervisores, teniendo que mostrar algo que no hacen, o se sienten obligados a regresar a las viejas prácticas del examen.
Por otro lado, En el V Foro de Acción, Modelos y Políticas Educativas que se llevó a cabo en el 2012 a la Dra. Margarita Zorrilla  hablando de los desafíos de la evaluación educativa en México y señalaba que uno de los pendientes es que los profesores se preparen para implementar en el aula las estrategias evaluativas que han sido señaladas anteriormente. Sin embargo en el caso de los profesores-alumnos de estas maestrías que se están formando y están queriendo implementar los procesos de evaluación en el aula con un enfoque en competencias, están entrando en el conflicto que el sistema les presenta, porque varios directivos y supervisores no están siendo formados en estos aspectos.
Así que creo que no sólo los profesores tienen que formarse para modificar las prácticas evaluativas del proceso de aprendizaje, sino también las autoridades de nivel medio, como son los directores y supervisores, que son los que frenan a los profesores que tienen la iniciativa de modificarlas. Fullan, investigador canadiense experto en procesos de cambio educativo, señala que si los directivos no se preparan en función del cambio, éste no llegará a buen puerto, pues serán los primeros en frenar a los docentes. Esto porque se sabe que los profesores son quienes ejecutan los cambios en el aula, así que los esfuerzos de formación se centran en ellos, pero este investigador nos hace ver que no es suficiente con formar a los profesores, sino la formación hay que extenderla a los actores educativos que participan en el cambio. Esto también incluye a los directivos y  administradores.
Me parece que éste es otro punto pendiente de la agenda sobre evaluación del aprendizaje en nuestro país, formar a los gestores del currículum en el enfoque por competencias y por lo tanto en las tendencias evaluativas bajo este enfoque. Todos estamos preocupados por la formación de los docentes, pero nadie pone atención en la formación de directivos y supervisores. Lo que quiero decir es que todos los que trabajan en el sistema educativo, incluso los administradores deberían estarse formando en el tema, por supuesto de distintas miradas, pero todos los actores deberían entender de qué se trata la nueva tendencia para que todos trabajarán en función de ésta.

En nuestra entidad federativa, muchos profesores han acudido a las universidades buscando formarse, no se han conformado con la formación que la SEP les ha proporcionado y esto está favoreciendo el cambio de prácticas docentes, incluyendo las evaluativas, pero constantemente se están enfrentando a las visiones fragmentadas de sus autoridades cercanas. 

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Más que saber de tecnologías, se requiere de un conocimiento pedagógico

Por: Dra. Laura Angélica Bárcenas Pozos

La tecnologías de información y comunicación llegaron a la escuela desde hace ya varias década, creo que varios de mi generación, recordarán aparatos en los salones de clase como los proyectores de cuerpos opacos, o los de acetatos, los carruseles de diapositivas, sólo por mencionar algunos de los medios que hace no muchos años eran ya utilizados por los docentes.
Sin embargo, hoy estas tecnologías han rebasado cualquier imaginación, hasta provocar la ruptura del espacio y tiempo aúlico como ahora lo conocemos. Es decir, hoy en día se han popularizado los procesos de aprendizaje en línea que tienen básicamente dos modalidades los e-leraning, que son procesos que se presentan absolutamente a través de los medios tecnológicos, por lo que los profesores y los alumnos prácticamente no se conocen físicamente, aunque sí a través de las plataformas educativas y los b-learning, que son procesos semi-presenciales, lo que significa que hay momentos en que los alumnos y los profesores se reúnen y viven alguna parte del proceso de aprendizaje de manera presencial y hay otros en los que la actividad se da a través de las plataformas educativas. Existe una tercera modalidad, cuando se utiliza alguna plataforma educativa como apoyo adicional del aprendizaje.
Pero, ¿qué son las plataformas educativas?, se conocen en el ámbito tecnológico como LMS (Learning Management System) que en español se traduce como sistema de gestión del aprendizaje. No son más que software que reúnen una serie de herramientas que se clasifican en dos grandes grupos, los recursos y las actividades. A través de los recursos los profesores, pueden hacer llegar información a sus alumnos, como textos electrónicos, presentaciones en power point, ligas a páginas, blogs, videos con datos relativos al curso, etc. Mientras que las actividades son medios a través de los cuales los miembros del grupo (alumnos y profesor) entran en interacción.
Entre las actividades se pueden encontrar, foros que permiten que los alumnos tengan interacción a partir de una lectura, una pregunta o la construcción de un comentario con el resto de sus compañeros, es decir se deja una idea plasmada, que el resto del grupo puede leer y responder a cada compañeros o aquellos que considere conveniente. También depende de las instrucciones que el profesor haya dado. Es por de más decir que esta actividad puede ser llevada a cabo de manera asincrónica, cuando esto se lleva a cabo el profesor debe ser muy claro en cómo quiere que se haga la tarea y cuánto tiempo hay para realizarla.
Lo mismo sucede con la wiki que es otro medio para la interactividad del aprendizaje, éstas funcionan igual que la Wikipedia, es decir alguien sube una definición de algún concepto y el resto del grupo puede irla editando tanto como lo considere conveniente hasta que todos estén satisfechos con el producto logrado.  El chat es otra de mis actividades favoritas, sin embargo a diferencia de las anteriores, ésta es sincrónica, es decir los alumnos deben ponerse de acuerdo con el profesor para que puedan encontrarse cada quién es su propio espacio, pero al mismo tiempo. Los chats, requieren orden y una gran claridad del profesor de a dónde quiere llegar con esta actividad.
También están los Web Quest que son actividades que  permiten a los alumnos desarrollar proyectos, de manera individual o en pequeños grupos y además pueden presentarlo al resto del grupo, lo que da muestras de lo logrado por los alumnos en un curso y que puede ser comentado y retroalimentado por el resto del grupo.
A partir de que conocí y empecé a utilizar las plataformas educativas, no he podido desprenderme de éstas porque observo lo que mis alumnos aprenden a través de las actividades que aquí se han mencionado y eso que yo no soy, ni por mucho, una experta en el uso de estas herramientas. Sin embargo he podido darme cuenta también de eso, que las LMS son eso, herramientas y no sustituyen de ninguna manera la labor del docente que debe ser la de constructor de ambientes de aprendizaje que favorezcan el desarrollo de dichos aprendizajes en los alumnos. He visto quejarse a muchos alumnos de lo mal que fueron atendidos en un proceso en línea o de lo poco que aprendieron, eso se debe a que el docente no hizo una buena gestión del aprendizaje y de la plataforma, eso tiene que ver con un asunto pedagógico y no tecnológico.
Así que como ya tengo que cerrar este escrito, les digo a los amables lectores, que el rol del docente en estos tiempos con estas tecnologías, obliga a ser cambiado. Ya no podemos esperar al profesor que enseña, sino al que establece los medios para que sus alumnos aprendan a través del correcto diseño instruccional que se requiere para lograr que los alumnos comprendan (todos lo mismo), lo que deben hacer para entrar en un primer contacto con la  información, interactuar con sus compañeros en un proceso colaborativos y descubrir qué sabían, qué están aprendiendo en el proceso y qué ha quedando pendiente por aprender. Así que profesores, no es tanto un asunto de saber usar la tecnología, sino de tener un conocimiento pedagógico.

Y esperemos la tercera generación… pues ya nos está tocando la puerta.

lunes, 30 de noviembre de 2015

Los autos que favorecen el éxito escolar

Por: Dra. Laura Angélica Bárcenas Pozos

Nunca había cobrado tanta consciencia de cuánto pueden ser benéficos los autos en la vida de un estudiante para que éste logre el éxito escolar. Es decir, si tiene una buena autoestima, buena autogestión, buena autoeficacia, buena autorregulación y buena autopercepción, entonces tendrá mayores probabilidades de terminar victoriosamente su vida escolar. Así que trataré de describir cada uno de estos y diferenciarlos entre sí, para que padres y profesores tratemos de promoverlos en la vida de nuestros niños y jóvenes para favorecer que con dichos recursos mejoren en la escuela e incluso en su vida.
Empecemos por la autoestima, es la capacidad de sentir aprecio por uno mismo, de quererse, de saber que uno vale la pena. También se dice que es el motor o fuerza innata que da impulso a nuestra existencia. Todos tenemos cierto nivel de autoestima, pero cuando éste es bajo, las personas tienden a atentar contra su vida, mientras que cuando es alto, se genera confianza en sí mismo y se puede creer que uno es capaz de hacer cualquier cosa. El nivel de autoestima tiende a bajar cuando los “otros cercanos” no muestran aprecio por uno, y tiende a ser alto cuando “esos cercanos”, dan muestra de querernos, aunque esto no es una regla.
La autogestión se refiere a utilizar los propios recursos de manera adecuada. Cuando  hablo de los propios recursos, estoy haciendo referencia a los recursos intelectuales, es decir a hacer análisis, o síntesis, o una reflexión, o formularse buenas preguntas, etc., cuando es necesario hacerlo. Esto incluye al tiempo que también es un recurso. Es decir, saber organizarnos y planear las actividades que tenemos que hacer para responder a ellas en tiempo y forma. Esto es algo muy simple que muchas personas no han aprendido, ni desarrollado porque nunca hubo alguien que les dijera cómo hacerlo. Por eso padres y profesores debemos enseñar a los niños y adolescentes a utilizar sus habilidades intelectuales, pero también a llevar una agenda en la que empiece a organizar sus tareas escolares, en cuanto a tiempos de entrega, pero también tiempos en que deben realizar dicha tarea.
Por otro lado, la autoeficacia, se refiere a la creencia que tienen las personas sobre sí mismos acerca de que son o no capaces de cumplir con una tarea de manera satisfactoria y esto no tiene nada que ver con que sí lo son o no efectivamente sino sólo con su creencia, pero esta creencia puede ser determinante en el desarrollo y logro de la tarea. La autoeficacia se genera a partir de  dos aspectos emocionales, uno es qué tanta motivación intrínseca (que se genera en la persona misma) tiene la persona para desarrollar la tarea y la otra es la capacidad que se tiene para manejar del estrés que la propia tarea  genera en la persona.
Así que es importante que los adultos provoquemos retos en los niños y adolescente, es decir que no resolvamos todas sus situaciones, que vayan teniendo responsabilidades en casa y que hagan tareas para ellos y no que tengan que resolver sus padres, aunque no las hagan bien, pronto irán haciéndolas mejor.
La autorregulación, se refiere a la capacidad que tenemos las personas de saber cuándo, cómo y dónde comportarnos. En el ámbito escolar se dice que un alumno es autorregulado cuando manifiesta una actividad pertinente para lograr su propio aprendizaje. Es decir, la motivación intrínseca que ha mostrado en el proceso de aprendizaje es alta. Claro que si los niños y los jóvenes no encuentran significado en la escuela o les estamos enviando mensajes de que no continuarán hasta lograr la meta, o bien si ellos observan que no hay condiciones sociales para mantenerse en la escuela aprendiendo lo que ésta les ofrece, no encontrarán razones suficientes para querer aprender. Ahora que si el estudiante está autorregulado, él mismo autodirige, automonitorea y autoevalúa su aprendizaje. Los autores dicen que es una combinación de querer y poder hacer que es intrínseca a los estudiantes.
Todos estos autos juntos, generan lo que es la autopercepción que se refiere a la creencia amplia de una persona de lo que es capaz de hacer por ella misma, se vuelve a decir que a pesar de que efectivamente sea o no capaz de hacerlo. Los autores como Zimmerman y Bandura, afirman que alumnos con una alta autopercepción tendrá mayores posibilidades de éxito escolar que aquellos que la tienen baja. El reconocimiento de los logros académicos de los adultos y observar que los pares pueden realizar una tarea escolar, ayuda a que los niños y adolescentes eleven su autopercepción. Por eso se recomienda que en los momentos de retroalimentar a nuestros alumnos, los profesores les indiquemos qué han hecho bien y que tienen capacidades para mejorar en aquello que no han tenido suficiente éxito y los padres deben aplaudir sus logros y motivarlos a continuar esforzándose.
Me parece que es importante el papel que los adultos jugamos en el desarrollo de estos autos que seguramente ayudarán a nuestros alumnos a generar ideas para que mejoren como estudiantes.


miércoles, 25 de noviembre de 2015

Leer y escribir para aprender mejor

Por: Dra. Laura Angélica Bárcenas Pozos

Recientemente volví a ver la película Mentes Peligrosas que tuviera éxito al inicio de la década de los noventa, como parte de la reflexión que hice con alumnos de maestría en educación a propósito de una de las acciones que debemos seguir con nuestros alumnos de cualquier edad y cualquier nivel socioeconómico.
La película del director John N. Smith, plantea la necesidad de favorecer el desarrollo del pensamiento en jóvenes que siendo inteligentes, están creciendo en un medio hostil, como única posibilidad de alcanzar una vida digna. Los casos que la película plantea, como el de Emilio, Raúl, Colly, etc., muestran que aparentemente estos jóvenes no tienen más posibilidad que la de reproducir el medio en el que se están desarrollando y no hacer más que los que sus progenitores ya han hecho, para que al final terminen siendo delincuentes, asesinos o madres adolescentes y solteras.
Sin embargo el personaje de Michelle Pfeiffer, la profesora en esta película,  insiste constantemente en enseñar a pensar a sus estudiantes, a través de la lectura de poesía, la reflexión de ésta y de la escritura. Y hacia el final del film, ella les dice a sus alumnos que creía que enseñarlos a pensar era una forma de darles armas para enfrentar la vida.
Quiero aclarar que independientemente de que Mentes Peligrosas es una película y en éstas siempre las cosas pueden solucionarse para bien y que la realidad en un poco más compleja, trágica y hasta a veces macabra, no puedo dejar de decir que me parece que el director tiene mucha razón, y que cuando enseñamos a nuestros estudiantes a leer críticamente es decir, a reflexionar sobre lo que leen, a tomar postura frente a esto, analizar sus propias circunstancias en relación a lo que leen, habrán dado pasos  agigantados en el desarrollo de su pensamiento. Pues la lectura en una habilidad compleja que se apoya de muchas habilidades básicas y su desarrollo permite que el pensamiento evolucione.
Cuando una persona lee, activa muchas habilidades de pensamiento, se despierta su imaginación y por lo tanto su creatividad, incremente su vocabulario y su capacidad oral y escrita. Además, los psicólogos dicen que  un buen lector tiene una mejor comprensión del mundo e incluso de sí mismo,  favorece su desarrollo afectivo, moral y emocional, mejorando sus relaciones interpersonales.
Por su parte, la escritura es el complemento del lenguaje hablado y aparece en la historia de la humanidad cuando la mente y la memoria del hombre ya no eran suficientes para almacenar el conocimiento que se iba acumulando, entonces las culturas antiguas desarrollaron códigos que permitieran no sólo la comunicación, sino la preservación del conocimiento. Así que no sólo hubo un salto cuántico en el desarrollo de la cultura  con el surgimiento de la escritura, sino en la evolución psicológica de los seres humanos.
Según los neuropsicólogos, la escritura es un acto individual que se logra a través de una habilidad altamente compleja en donde muchas regiones del cerebro y de millones de neuronas entran en operación, incluyendo a las emociones.
La escritura y la lectura son dos habilidades complejas que están absolutamente relacionadas, pues no se puede ejecutar una sin la otra, sin embargo estás son independientes entre sí, así que se dice que son interdependientes y además de esto, atraviesan de manera transversal cualquier intencionalidad de aprender algo en el ámbito escolar.  Es decir, todo lo que se quiera aprender o que se pretenda enseñar estará vinculado a la lectoescritura y a la adquisición de un vocabulario.
Es necesario que al leer y al escribir los profesores consideremos la adquisición de un vocabulario que le ofrezca a nuestros alumnos la posibilidad de tener una mayor comprensión de lo que aprenden. Es importante mencionar, que de acuerdo a datos del Instituto Nacional de Evaluación para la Educación, muchos alumnos abandonan la escuela porque dejan de encontrarle sentido, tal vez porque los contenidos no están relacionados con sus contextos, o tal vez porque no comprenden lo que están aprendiendo, porque la lectura y la escritura no han sido suficientemente desarrollados y por lo tanto la adquisición de vocabulario no ha sido el que se requiere para lograr aprendizajes. Estas dos habilidades están relacionadas con el lenguaje y si no tenemos la comprensión de los conceptos base para lograr un aprendizaje, no será posible aprender.
Así que volviendo a la película de Mentes Peligrosas, me parece que lo planteado por el director de este film, no está tan alejado de la realidad, pues si en los contextos más desfavorecidos, por lo menos trabajamos con nuestros alumnos la lectoescritura, para que mejoren su capacidad de pensar y adquieran suficiente vocabulario para la comprensión de otros aprendizajes, tal vez estemos dando un gran paso hacia una educación de calidad.



domingo, 15 de noviembre de 2015

Retroalimentar y no sólo aprobar

Por: Dra. Laura Angélica Bárcenas Pozos

La calificación, la evaluación y la retroalimentación son tres actividades significativas que deben llevarse a cabo como parte del proceso de enseñar y aprender. Sin embargo,  si se revisan cada uno de los niveles educativos, se podrá observar que todos los profesores califican, algunos evalúan y muy pocos retroalimentan. Pero, ¿cuál es la diferencia de estas tres acciones?
Calificar es la más simple, se refiere a la asignación de un valor, utilizando una escala socialmente acordada para indicar que un alumno ha alcanzado los objetivos, los ha alcanzado medianamente, o bien no los ha alcanzado. Esta acción está, o es mejor decir que debiera estar, íntimamente ligada a la evaluación. Se puede decir que debe ser el resultado del proceso de la evaluación y por lo tanto es la simple acción de colocar la nota en los documentos correspondientes. Claro que a través de la calificación se certifica socialmente el avance de los estudiantes.
Evaluar es una cosa mucho más compleja, es más, es la más compleja de las tres acciones que en este escrito estamos revisando. Y se refiere a todo el proceso de seguir, observar, acompañar, aplicar instrumentos y herramientas que permitan recolectar datos sobre el desempeño de los alumnos, para obtener evidencias sobre si los alumnos han o están en proceso de alcanzar los objetivos. Es decir, en esta acción los profesores están comparando los desempeños de los alumnos con los objetivos planteados, a través de parámetros establecidos. En este caso el docente es el único que sabe cuáles son las diferencias entre desempeños y objetivos.
Retroalimentar se refiere a que el profesor comunique a cada uno de sus alumnos, pero también a un grupo, si es el caso, la diferencia encontrada en la evaluación entre objetivos y desempeños. Se trata de hacer consciente a los estudiantes, sobre lo que han avanzado y lo que queda por avanzar con respecto a los objetivos, pero no sólo eso, sino que deben ayudarles a establecer metas para seguir avanzando. Entonces, como el lector ya habrá deducido, esta acción también está ligada a la evaluación y también es resultado de la misma.
Entre más altos son los niveles educativos, el diálogo debe ser directamente con los alumnos y mientras más pequeños son estos, debe ser con los padres. Los expertos sobre este tema, aconsejan que ésta se de no sólo al término del proceso de aprendizaje, sino durante éste, pues de llevarse a cabo así, los alumnos más atrasados reorientarán sus metas, o al menos sabrán qué cosas deben mejorar para alcanzar los objetivos y éste es un buen medio para disminuir la reprobación, permitiendo que los estudiantes alcancen las metas de los cursos.
También se recomienda que al hacer la retroalimentación los profesores hagan observaciones sobre los productos, así como de las debilidades de estos, y no de los estudiantes, con la intención de no afectar su autoestima, pues si se hace referencia a la evidencia utilizada para la evaluación, el profesor le referirá al alumno qué debe trabajar para mejorar ésta, y no sobre qué le falta desarrollar al alumno. Junto a las observaciones que se hagan sobre el producto, se le debe decir al alumno, qué puede hacer para mejorar el producto y de paso señalar cuáles de sus habilidades o destrezas debe trabajar para cumplir con la tarea.
Los expertos en retroalimentación señalan que cuando un docente hace este quehacer, debe iniciarla señalando los aspectos en los que el alumno ya ha alcanzado la meta, para motivarlo a continuar superándose, por ejemplo, “al revisar tu ensayo pude percibir que tu estilo de redacción invita al lector a entusiasmarse por el tema y es muy coherente, sin embargo la argumentación que se muestra en el ensayo es un poco débil, yo creo que si lees a fulano y a zutano, podrás tener más elementos para hacer más sólida esa argumentación”.
Claro está que si el docente hace una sola revisión de este producto, será tarde para hacerle notar a los estudiantes sus deficiencias, sobre todo, si estos están aprendiendo a desarrollar ensayos, tendría que haber al menos una revisión previa, para asegurar que la mayoría alcanzara la meta. Hay algunos autores que señalan que esta retroalimentación debe hacerse cara a cara, de manera fraterna y amable, señalando que cuando se lleva a cabo de este modo, los resultados que se obtienen son muy significativos, sin embargo otros dicen que se puede completar con notas al margen para que el estudiante no olvide qué cosas le fueron señaladas.

Así que si en este país pretendemos ir eliminando la reprobación, los docentes tendríamos que practicar la retroalimentación para favorecer que más alumnos se hicieran conscientes de cuáles son los factores que deben trabajar y cómo para ir alcanzando las metas del proceso de aprendizaje y no sólo asentarles una nota aprobatoria permitiéndoles avanzar sin sentido por los diferentes niveles educativos. La retroalimentación, debería irse convirtiendo en una buena práctica docente. 

jueves, 12 de noviembre de 2015

El SNTE y la CNTE… que no te confundan

Por: Dra. Laura Angélica Bárcenas Pozos

Hace tiempo anduvo circulando un corte comercial en televisa, en el que se establecían las diferencias entre el SNTE y la CNTE, diciendo que el primero agrupa a los profesores que están en el aula y son responsables, por lo que están preocupados por la educación en México, mientras que la segunda agrupa a los profesores que hacen marchas, dejan a los niños sin clases y no les importa la educación,  haciendo una diferenciación muy simplista del complicado corporativismo de los docentes.
Así que analicemos las diferencias entre una organización y otra, para que dicha televisora no nos manipule. El SNTE es el Sindicato Nacional de  Trabajadores de la Educación y su historia dice que han tenido un par de líderes que se han confabulado con el poder y lejos de proteger los derechos laborales de los trabajadores de la educación (pues no agremia sólo a los docente), aprovechan la circunstancia de ser el sindicato más grande de América Latina para comprometer al gremio en decisiones políticas que nada tienen que ver con la educación.
Elba Esther Gordillo, por sus ansias de poder “comprometió” en más de una ocasión a los profesores mexicanos para que votaran por un candidato de acuerdo a sus intereses y para perpetuarse en el liderazgo de este corrupto sindicato, como si los docentes no tuvieran criterio propio y sus propias afiliaciones políticas.
La CNTE es la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación, que es una fracción disidente del SNTE, que da libertad de adhesión política a sus miembros, que quieren recuperar el SNTE, que tienen una postura crítica a las decisiones gremiales que se toman y que los afectan, pues para la cúpula en el poder es un sector de profesores que les representa una piedra en el zapato, pero que lamentablemente también se ha corrompido. Hacen marchas, paros y ruido para demandar y dar a conocer a la sociedad, esos contubernios que la lidereza realiza en su beneficio.
No dejo de pensar cuánto está pagando el SNTE a televisa para difundir este mensaje, o bien quién lo está financiando… ¿acaso fue la propia televisora? No dejo de preguntarme si sus agremiados están de acuerdo con el mensaje que se difunde, además de que hay que dejar bien claro a los lectores que ni el SNTE es el dechado de virtudes, ni la CNTE es el monstruo que muestra el comercial.

Al final de esta historia la Sra. Gordillo fue aprehendida por no haber estado del lado del presidente Peña Nieto, mientras este fue candidato a la presidencia; y el costo político fue alto. Y hoy ante la reforma educativa, la SNTE se ha rendido al gobierno y la CNTE ha seguido haciendo marchas, paros y protestas para decir que no quiere la evaluación. Por lo que muy poco han cambiado las cosas.